Las movilizaciones de la Plaza del Sol tratan de protegerse ante una apropiación de la protesta por parte de partidos políticos o grupos anti-sistema

 

No se sabe si las movilizaciones del ya llamado Movimiento 15-M tendrán algún éxito, pero lo que parece claro es que han captado la atención de los medios de comunicación y que han provocado que el presidente del Gobierno, que iba a celebrar el mitin de fin de campaña en la plaza del Sol, haya tenido que cambiar de escenario alegando motivos de seguridad.

Los que encabezan las movilizaciones -lo que en ocasiones es complicado saber por la heterogeneidad de grupos que han acampado en la céntrica plaza madrileña- quieren evitar que determinados partidos políticos aprovechen la ocasión para arrimar el ascua a su sardina -ya lo ha intentado Izquierda Unida y también el Partido Socialista-, y por ello afirman que son un movimiento espontáneo que no trata de beneficiar a nadie, pero que quiere cambios en el sistema electoral para que todo el mundo esté representado de igual forma en las elecciones, sin depender de dónde se esté votando.

Otro de los peligros que deben afrontar es la presencia de grupos antisistema que puedan restar legitimidad a su protesta y por eso han pedido a quienes acampan por la noche en la Plaza del Sol, que no beban alcohol y así evitar que se convierta en una ocasión para llevar a cabo un botellón como otro más de los que se dan en las noches por las calles madrileñas.

Por ahora, han anunciado que estarán en la Plaza del Sol hasta el día de las elecciones, aunque algunos ya avisan que seguirán por más tiempo. Habrá que esperar si este grito de cambio es duradero o simples fuegos de artificio.

Juan María Piñero

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