• El presidente, Peña Nieto, firma este lunes la reforma energética convertida en ley que permite entrar al capital privado en la producción.
  • El papel de Pemex, ya fuera de Repsol, es clave y dejará de ser la 'caja china' de los gobiernos.
  • El debate político en el país ha sido arrollador, precisamente porque ha sido el PRI, y no el PAN o el PRD, quien al final lo ha conseguido.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto (en la imagen), estampará su firma este lunes en la reforma energética convertida en ley, la misma que pone el punto final a 70 años de monopolio estatal petrolero. Peña, que explicó en España en junio las líneas de esa reforma y la salida de Pemex de Repsol, ha conseguido así lo que no lograron sus antecesores Zedillo ni Salinas de Gortari: avanza la privatización del noveno productor del mundo.

En un espléndido artículo de Juan Carlos Pérez Salazar, corresponsal en México de la cadena pública británica BBC, se dan todos los detalles de un largo camino que ha obligado a reformar dos artículos de la Constitución para abrir la inversión privada en sectores de la producción petrolera nacional. Y ha provocado un intenso debate político.

El dirigente opositor Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD, se ha lanzado con toda su 'artillería' contra la reforma energética. En México, el petróleo es una cuestión patria, o sea política, no sólo económica. No hay que olvidar que "durante casi 70 años los mexicanos aprendieron que la expropiación del petróleo decretada en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas (padre de Cuauhtémoc) fue, después de la Revolución, la mayor gesta heroica del siglo XX". Lo cuenta a la BBC el periodista Alberto Nájar. Hay que tener en cuenta, además, que es el Partido Revolucionario Institucional (PRI) quien gobierna y que Cárdenas es uno de los prohombres de ese partido.

También ha intervenido en el debate la otra formación, el Partido Acción Nacional, que estuvo en el poder entre 2000 y 2012. Su ex presidente Germán Martínez Cázares publicaba en plena refriega un artículo titulado "Cárdenas ha muerto".

En centro del debate está la estatal Pemex, cuyo valor equivale al 10% del PIB y que supone el 37% de los recursos fiscales provienen de la venta de hidrocarburos. Hasta ahora, los gobiernos la habían utilizado como su 'caja chica', pero la situación, después de la reforma, cambia radicalmente. Pemex tendrá que empezar a ser rentable. No le queda otra.

Miriam Prat

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