El balance de fin de año Mariano Rajoy (en la imagen junto a Cameron, Hollande y Merkel) mostró un presidente nervioso y áspero. Cuando un periodista le preguntó por el salario mínimo, que por decisión del Gobierno pasa de 645 a 648 euros mensuales, el presidente aseguró que lo importante no era el volumen del salario sino el IPC, ahora en deflación.

Pues mire usted, presidente, el abajo firmante discrepa: en un salario lo más importante es el prosaico y vulgar elemento cuantitativo, es decir, cuánto se cobra. El resto viene por añadidura.

Es fundamental que el salario mínimo crezca en España y crezca de forma fuerte, hasta los 1.000 euros

Se beneficia más con un IPC a la baja el que cobra 2.000 euros que el que cobra 648 euros al mes. Entre otras cosas, porque el precio del petróleo internacional, que es lo que hace bajar la inflación en España, no es consumo de primerísima necesidad para el que cobra un salario de mera subsistencia, que sólo utiliza el coche en caso de extrema necesidad. Si no, va en metro o viaja en autobús.

Por las mismas, una bajada de impuestos beneficia más al que gana un sueldo digno que a quien sobrevive con el salario mínimo, porque para desgravar, señor presidente, primero hay que ganar, y al que no gana la desgravación no le sirve para nada.

Y sí, el salario mínimo es fundamental porque indicia el resto de los salarios bajos, no del conjunto de salarios. Por otra parte, el salario mínimo está instalado en todo Occidente y en los países de nuestro entorno (Francia, Inglaterra, Alemania) se sitúa entre los 1.250  los 1.400 euros mensuales. En España, lo hemos subido 3 euros, hasta los 648 euros. Lo Lógico es que subiera hasta los 1.000 euros.

Es decir, que Merkel, Hollande, Cameron… unos incultos. El que se lo sabe todo es Rajoy.

Eulogio López

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