• Fuerte apalancamiento, con una reducción real de los recursos propios del 3,6%.
  • La mora sigue creciendo imparable, por la exposición al riesgo inmobiliario.
  • Y lo peor de todo es que caen los márgenes del negocio recurrente.
  • La remuneración al accionista camina hacia un callejón sin salida.

Resultados de Banesto durante los nueve primeros meses del año. La nota de prensa lo expresa claramente: "El deterioro económico está provocando un aumento de las entradas en mora en el periodo, muy concentradas en el sector inmobiliario". La culpa es del deterioro económico que concentra la mora en el sector inmobiliario y no de quienes se excedieron en los créditos al citado sector. Aclarado.

Y si Vd. es accionista no debe preocuparse porque "la gestión del balance, junto con el ajuste de la inversión, especialmente inmobiliaria, están generando una mejora continua y orgánica del nivel de capitalización del Banco, que se encuentra por encima de los mínimos exigidos". Vamos, que está Vd. de enhorabuena. Sobre todo porque "al cierre de septiembre de 2012, el core capital es del 10,1%, con un avance de 1,04 puntos desde diciembre de 2011".

Pero, si hacemos la cuenta de la vieja, vemos que el banco presidido por Antonio Basagoiti (en la imagen) no mejora de su defecto principal: sus recursos propios reales bajan un -3,6% hasta los 5.475 millones de euros, mientras los activos totales bajan un -2% hasta los 99.953 millones de euros; o, dicho de otro modo, sigue estando apalancado en 18,25 veces los recursos propios, ligeramente superior a las 18 veces de hace un año. No bajan los activos totales y, para arreglarse, siguen teniendo que ampliar sus recursos propios en otros 5.000 millones de euros.

Después de bastante diferencial, potencial, comercial, gestión, vinculación, eficiencia, control, y entorno, queda lo real: el margen bruto cae -8,5%, el margen neto -14,4%, y el beneficio neto se sitúa en los 50 millones de euros (-83,2%). Como alguien dijo, es decir, don Emilio Botín: "Lo que no son cuentas son cuentos".

Si se tienen en cuenta las dotaciones a insolvencias por 657,5 millones, los beneficios extra por reordenación y venta de participadas y demás cambios de epígrafe en balance por 682,5 millones, más los saneamientos en activos inmobiliarios por 804,7 millones de euros, tenemos un total de 2.145 millones, que sumados a los 50 millones anteriores, cifran el coste para el sector real de 2.200 millones de euros.

El banco se ha ido quedando como un cementerio de errores para la práctica forense (y el que pueda irse que se vaya, de 8.631 empleados se han ido 328): mucho coste para tan poco entorno.

Miriam Prat

[email protected]