La noticia financiera de la semana es muy sencilla. Como los mercados consideran que, sí o sí, el Gobierno español va a pedir el rescate, las empresas y bancos españoles se han lanzado a emitir y a pedir, en suma se han lanzado a endeudarse.

"¡Albricias y pan de Madagascar! -gritan en los despachos-. El grifo se ha abierto de nuevo."

Pero uno tiene sus dudas. En primer lugar porque el grifo se ha abierto ante una promesa del Banco Central Europeo (BCE) que conlleva la envenenada condición de que España pida el rescate, es decir, que nos convirtamos en una colonia alemana. Pero, en segundo lugar, por el endeudamiento en sí mismo. El problema de la empresa española -por lo general más rentable que la extranjera- era que trabajaba siempre a crédito, un apalancamiento creciente, que es como trabajar con una víbora al lado.

Lo lógico hubiera sido adaptarse a los nuevos tiempos al sentido común: creer más despacio y con fondos propios, al menos en la media de lo posible. Pero parece que no.

Eulogio López

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