Tiene toda la razón el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. Si pudiéramos graduar los distintos motivos de aborto está claro que el llamado aborto eugenésico es el más despreciable de todos los abortos, siendo que todos los asesinatos de no nacidos son despreciables.

Por tanto, Gallardón merece aplauso. Asegura que va a volver a una ley de plazos -como la de Felipe González- y que va a suprimir el aborto eugenésico o segundo supuesto: cargarse al niño ante cualquier malformación de éste. Los disminuidos no tienen derecho a la vida.

No es suficiente, porque la única ley de aborto buena es la que no existe y el único cometido de la autoridad pública es proteger al ser más inocente y más indefenso. Pero una iniciativa en este sentido sería de agradecer.

Mi problema es 'ad hominem'. Verán, es que no me fío de Gallardón. Miente como habla y habla como miente, es un personaje que haría cualquier cosa, buena o mala, por estar en el proscenio. No soporta la discreción. Ahora bien, si da ese tímido paso en defensa de la vida habrá que aplaudirle. Sólo que no me lo creo.

Eulogio López

[email protected]