• "La confianza de los inversores en España ya es una realidad" y no se necesita su labor, según fuentes de Economía.
  • Conviene destacar que se trataba de contratos millonarios… aunque no se conozca a cuánto ascienden.
  • Por ahora, el Gobierno sólo mantiene vinculación con la agencia canadiense DBRS.
  • Pero la actuación de España no es baladí: muestra una tendencia porque otros países también han roto con las desprestigiadas agencias de riesgo.
  • ¿Y la tendencia se extenderá también a las compañías privadas? Podría ser.
En el panorama macroeconómico, cabe preguntarnos si vamos hacia el fin de las agencias de rating. Y es que España ya ha roto con las tres estadounidenses (Moody's, Fitch y Standard&Poors (S&P). En concreto, el Gobierno Rajoy decidió no renovar su contrato anual con Moody's en 2016; con Fitch, el año pasado, y este martes, con S&P. "La confianza de los inversores en España ya es una realidad" y por tanto, no se necesita la labor de estas agencias, según señalan fuentes de Economía a Hispanidad. Además, se trataba de contratos millonarios… a pesar de que no se conozca a cuánto asciende el importe de juzgar al Reino de España. Eso sí, conviene recordar que aunque no tengan un contrato directo, dichas agencias seguirán valorando la calidad de la deuda española, como un servicio no solicitado. Fitch acaba de revisar su rating y lo ha elevado a A- desde BBB ; el de S&P está en BBB con perspectiva positiva, pero habrá que esperar al 23 de marzo para ver si lo sube; y Moody's tiene su rating en BBB con perspectiva estable y lo revisará el 13 de abril, así que también habrá que tener algo de paciencia. Por ahora, el Gobierno sólo mantiene su vinculación directa con la agencia canadiense DBRS. Esta califica la deuda española como A-, la misma nota que acaba de asignarnos la estadounidense Fitch. Pero la actuación de España al romper con estas agencias no es baladí, sino que muestra una tendencia. Y es que otros países europeos (por ejemplo: Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica o Italia) también lo han hecho y están entre los que ya tienen rating no solicitado por parte de dichas agencias. ¿Y la tendencia de los gobiernos se extenderá también a las empresas? ¿También abandonarán estas a las agencias de riesgo y se ahorrarán un dinero? Puede ser… pero resulta más arriesgado. Cristina Martín [email protected]