
Luis Rosales es uno de los mejores poetas españoles del siglo XX. Como luchó en el bando nacional ha sido despreciado durante toda la etapa democrática. Para los proges, un poeta franquista es como un círculo cuadrado: una contradicción 'in terminis'.
Pero su poema sobre los Reyes Magos muestra su talento y una perfecta descripción, no ya del siglo XX sino del XXI, porque... "la estrella es tan clara que no todo el mundo la ve". Una paradoja para reflexionar.
Y Baltasar es tan viejo que ha muerto más de una vez. Porque la historia se repite más que el tocino y todo lo viejo, al menos lo antiguo que merece la pena, se renueva automáticamente, y pasa a ser clásico. El resto se olvida, sí, pero lo bueno, jamás. El Rey Mago Baltasar es de lo bueno.
Ahí va el precioso Villancico de la falta de fe, de Luis Rosales:
La estrella es tan clara que
no todo el mundo la ve.
En el cielo hay una estrella
nueva y lentísima, es
la estrella de Dios que guía
hacia el portal de Belén.
Los Magos, como son magos,
vieron la estrella nacer;
los hombres, como son hombres,
la miran y no la ven.
Baltasar tiene la carne
morena como el almez;
es viejo, tan viejo
que ha muerto más de una vez,
y Melchor es tan creyente,
tan iluminado, que
siempre que sus ojos miran
se ven sus ojos arder.
Pasan ciudades, ciudades
con calentura en la sien,
donde la estrella, que es niña,
se apaga para no ver.
Pasan desiertos, desiertos
como los hombres también,
y bosques que acaso nunca
volverán a florecer.
Pasan años y los hombres
siguen padeciendo sed,
la estrella sigue en el cielo,
sólo muy pocos la ven.









