Luxemburgo se convirtió el pasado 1 de marzo en el segundo país del mundo, tras Francia (que lo perpetró en 2024), en avalar el aborto en la Constitución. 

De los 60 diputados del Parlamento, 48 votaron a favor, seis en contra y dos se abstuvieron (los otros cuatro no estaban presentes).

Es decir, que se consiguió la necesaria mayoría de dos tercios para avalar el aborto —matar a un niño en el vientre de su madre, recordemos— en la Carta Magna. No se utilizó la palabra 'derecho', sino el término 'libertad' para abortar, que en la práctica viene a ser lo mismo. 

“El legislador del PD Gérard Schockmel se había opuesto a garantizar el derecho al aborto, diciendo que no tiene en cuenta los derechos del niño por nacer”, informó el ‘Luxembourg Times’. “También describió el debate como impulsado por lo que llamó ideología feminista despiadada”.

Este paso que ha dado Luxemburgo va en la línea de la corriente abortista mundial, encabezada por la ONU, que pretende declarar, de forma explícita, el aborto como derecho humano universal.

Es más: la ONU quiere que los gobiernos implementen el aborto dentro de los objetivos de igualdad de sexos y las metas del desarrollo sostenible, recogió también Hispanidad.

Mientras la OMS de Tedros Adhanom promueve el aborto hasta el mismísimo parto...

Asimismo, el Parlamento europeo aprobó el 11 de abril de 2024 una resolución que pide a los Estados miembros incluir el aborto en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. 

Se dio la circunstancia de que también ese 11 de abril, mientras la cámara europea aprobaba semejante barbaridad, el Papa Francisco, en una de sus audiencias, volvía a hablar claro contra el aborto, especialmente contra el eugenésico, ese especialmente cruel que mata niños antes de nacer por tener algún tipo de discapacidad: "La cultura del descarte, de hecho, no tiene fronteras. Hay quienes presumen de poder determinar, basándose en criterios utilitarios y funcionales, cuándo una vida tiene valor y merece la pena ser vivida". (...) "Esto es muy importante, los dos extremos de la vida: se aborta a los niños con discapacidades, y a los ancianos en su fase final se les da la ‘muerte dulce’, la eutanasia, una eutanasia disfrazada, pero siempre es eutanasia, al fin y al cabo". 

También en España se están produciendo movimientos para introducir el aborto como derecho constitucional, promovidos por el actual Gobierno de Pedro Sánchez...

Por cierto que los nuevos Grandes Duques de Luxemburgo, Guillermo V y Stéphanie, se encuentran en este momento de visita en España. Su padre, Enrique (que abdicó en 2025), se negó en 2008 a firmar la ley de eutanasia. Pero no hemos encontrado declaraciones públicas de Guillermo V sobre el aborto y lo que ha ocurrido en su país...

En cualquier caso, la degeneración crece en el mundo sin ningún tipo de límites e incluso en contra del artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice: "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona".

Recordemos también las palabras del médico francés Jerome Lejeune -descubridor del síndrome de Down-, que se quedó sin Nobel por defender el derecho de los niños, especialmente los discapacitados, a nacer: “La calidad de una civilización se mide por el respeto que manifiesta a los más débiles de sus miembros”.

Y también, la explicación de lo que es un aborto, a cargo de la exenfermera abortista María del Himalaya