Ana Catalina Emmerich nació en 1774 y murió en 1824. Una monja alemana exclaustrada a la fuerza por ese grandísimo miserable que fue Napoleón Bonaparte, postrada por el dolor, perdida en una aldea de Westfalia, que se alimentó durante años de la sagrada comunión y de nada más, pero que llevó una vida más intensa que la de cualquier personaje, no exagero un ápice, de la edad moderna. 

Semianalfabeta, en ella reparó el notable poeta romántico alemán Clemente Brentano, un tipo tirando a agnóstico y desde luego no muy pío, con una vida personal un tanto desordenada -¡qué fino que soy!- quien colocó su escritorio al lado del lecho de Catalina para escribir sus visiones de la vida de Cristo y de la Biblia, toda entera.

Hoy, la ya beata Catalina Emmerich es conocida en todo el mundo porque en esas sus visiones se basó la película 'La Pasión', de Mel Gibson (Mel, ¿para cuándo La Resurrección, que te lo estás tomando poco en serio?). 

En España, el editor Alex Rosal ha tenido el acierto de publicar tres volúmenes sobre la visión de Catalina: Vida de Cristo, Vida de la Virgen y ahora, no digo el más singular pero sí el más curioso: "Los misterios de la Vieja Alianza". En otras palabras, que ha pasado del nuevo al antiguo testamento.

¿Quieren ustedes ver en acción a Adán y Eva, a Noé, a Matusalén, a Abraham y a Jacob, un punto más allá, y sobre todo un punto más cotidiano, más cinematográfico a fuer de real, que la crónica y canon bíblicos? Pues lean a la humilde Catalina, transcrita por el gran Brentano. Una Catalina que no es una charlatana, y prueba de ello es que ya ha sido elevada a los altares por la Iglesia.

Léanla... porque sólo en ella van a verlo. 

Es un libro sorprendente y asombroso. No digo que los dos primeros ('La amarga pasión de Cristo' y 'La vida oculta de la Virgen María') no sean más importantes, digo que esta vidente-doliente nos muestra con los Misterios de la Vieja Alianza lo que jamás nos habían mostrado antes. 

No digo que el antiguo testamento sea más importante, no lo es. Digo que es más sorprendente y, si lo prefieren, hasta más morboso que sus precedentes: la vida de Cristo y de la Virgen María. 

El Nuevo testamento es la crónica de la redención, pero el Viejo testamento es la historia del origen del universo y de la humanidad.

Espero que este libro, "Los misterios de la Vieja Alianza" no pase inadvertido. Sería una gran pérdida para el hombre del siglo XXI.