Me encanta esta cita del bueno de San Cirilo de Jerusalén, siglo IV, porque los clásicos hablaban clarito mientras que los contemporáneos nos hemos vuelto un poquito complicados. Atención: "Si fornicaras obligatoriamente, ¿por qué Dios habría preparado el infierno? Si la naturaleza y no el libre arbitrio, te hicieran hacer el bien, ¿por qué razón habría preparado Dios las coronas de gloria?".
Si la Iglesia ha tenido problemas para explicarle al mundo un concepto cristiano, entonces estamos hablando, no lo duden, del concepto de libertad. Por su dificultad, nos encontramos con preguntas seculares del siguiente tenor: ¿Por qué Dios permite el mal en el mundo?'. O bien: 'Dios no existe, si existiera no permitiría la injusticia que sufro'. O aquello otro de 'mi hijo ha muerto, Dios no existe'.
Todas esas cuestiones sólo tienen una respuesta, una sola: Dios ha creado hombres libres, que pueden elegir ente amarle u odiarle... a Él y a sus semejantes. Lo ha hecho así porque no quería que le amasen los perros. Los pobres canes no pueden ser desleales a sus dueños: lo son por instinto. El hombre sí puede serle infiel porque también puede serle fiel. Y cuando es infiel, no sólo se daña a él, daña a los demás e incluso la mismísima naturaleza... aunque a esta mucho menos.
Podemos discrepar del plan divino. Ahora bien, ¿seguro que no valoraremos el ser libres? ¿Seguro que nuestro único apego posible va a ser a la mera supervivencia?










