No sé si merece un premio Nobel ni a qué país se refería el autor de la pancarta original pero algo bueno sí que se merece.

El cartel parece una descripción somera pero acertada de la España actual, un pueblo que siempre se ha dicho rebelde pero que ahora mismo parece ovejuno, más propio de pastueños que de toros bravos. Y recuerden que el toro manso es el astado más peligroso. 

Y ese pueblo sumiso está gobernado por una junta de lobos, expresión ésta que quizás no precise explicación. Y para beneficio de buitres, que a lo mejor tampoco necesita glosa. Además, los lobos y los buitres pueden resultar los mismos, aunque pertenezcan a distintas especies.  

En todo caso, antes de enfrentarnos a los lobos y de frenar a los buitres, háganme un favor: abandonen la condición ovina. Que los españoles de hoy hablamos mucho y actuuamos poco. Y cuando no actuamos, sólo nos dejamos llevar. Vamos que somos carne de demagogos.