Viernes: 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, domingo: primer domingo de mayo, Día de la Madre. Hay veces que ambas festividades coinciden, pero lo que siempre ocurre es que, ni el día de los trabajadores, ni el día de la madre, se usan para reclamar lo que es de justicia: un salario maternal digno.
Escuchamos hablar de techos de cristal, de acoso laboral, de derechos laborales y de feminismo e igualdad, pero a la persona más discriminada en el trabajo, la mujer que decide ser madre, se le da de lado y ni se la menciona, como si fueran diferentes papeles, como si por un lado fueras trabajadora y por otro madre, cuando lo uno está completamente ligado a lo otro.
En la actualidad, el permiso de maternidad y paternidad es de 19 semanas, seis de las cuales deben disfrutarse inmediatamente después del parto, el resto del tiempo puede disponerse en periodos sucesivos antes de que el bebé cumpla un año, durante esos periodos, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) corre con el abono de la nómina del trabajador. Dejemos a un lado lo de que a los 4 meses y medio la mujer tenga que reincorporarse, que daría para otro artículo.
Volviendo al gasto, además de la nómina, el Gobierno corre con otro, la prestación por crianza, de 100 euros al mes por hijo y hasta los tres años (parece que los niños a partir de esa edad dejan de comer). Por lo que podemos concluir que una mujer que decide ser madre recibe del Gobierno de España el abono de su nómina durante 19 semanas y 100 euros al mes durante tres años.
Rácano y mezquino... y anticuado. Esta 'generosa' prestación fue cosa del Gobierno de Aznar en 2003, y en estos 23 años las modificaciones han sido aún peores, la última, de Irene Montero: ahora la ayuda se cobra trabajes o no. Y ojo, cada ampliación ha contado con la oposición socialista, que opina que debería ir en cuanto a la renta, como si ser padres fuera cosa de ricos y pobres.
Es decir, en 23 años, en un país que no sabe cómo pagar sus pensiones, en el que nacen menos de 300.000 niños al año, en el que hay más fallecimientos que nacimientos y el cual es líder de paro del mundo mundial, se ofrecen 100 euros al mes durante tres años, eso sí, en promoción del aborto y en regularización de inmigrantes, el gasto no tiene límite.
El salario maternal sí que es de justicia, para compensar la discriminación laboral que para la mujer supone la maternidad y porque, además, lo más importante para la sociedad, mucho más importante de lo que pueda aportar el varón, es un hijo. Y eso hay que compensarlo. ¿Problema? Es mucho gasto.












