De los 90 territorios analizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el Informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), España es medalla de oro... con el peor resultado de su historia.
Los mayores batacazos, en Lectura y Matemáticas, cayendo 23 puntos en Lectura, 16 en Matemáticas y, además, ocho en Ciencias.
Y, dato curioso, o no, porque nunca desde que comenzó a realizarse trianualmente el informe internacional PISA, en 2000, nuestros adolescentes habían obtenido tan malos resultados en las tres competencias examinadas: Ciencias, Lectura y Matemáticas. Lo de curioso lo decimos porque coincide coincide en el tiempo con la implantación de las políticas educativas del Gobierno de Pedro Sánchez. ¡Ole y ole!
Ya saben, lo que venimos repitiendo en Hispanidad: vamos hacia el alumno modelo del Sanchismo: vago, ignorante y gamberro.
El informe PISA evalúa a los estudiantes de 15 y 16 años al término de la enseñanza obligatoria. Evalúa a 760.000 estudiantes de todo el mundo, 30.000 de los cuales están en España, el país con la muestra más amplia. Su objetivo es hacer una fotografía comparativa de las competencias que los estudiantes han adquirido y cómo pueden usarse en situaciones relevantes de la vida cotidiana.
¿Y, cuál es la respuesta del Ministerio responsable ante tamaño descalabro? Argumentan, tal como recoger El Mundo, desde el área de Milagros Tolón que, el Ministerio de Educación, ha hecho "autocrítica", pero enmarcan las malas notas dentro de un empeoramiento global de los sistemas educativos y de los efectos del uso de las pantallas, y especialmente el abuso de los teléfonos móviles, que habrían provocado que los alumnos lean menos que antes.
Y, ante unas caídas tan estrepitosas de los resultados, el Ministerio pone buena cara y se queda con la parte que apunta a que el alumnado español reporta niveles de perseverancia ante el aprendizaje superiores al promedio de la OCDE. A eso se le llama ver el vaso medio lleno...
Y es que, el desplome más intenso es de hecho, en Lectura, donde España, con 451 puntos, pierde 23 desde la anterior edición y se queda por debajo del promedio de la OCDE (461) y del total de la UE (459), que descienden 15 y 16 puntos respectivamente respecto a 2022. Según las equivalencias establecidas por este organismo, 20 puntos equivalen a un curso escolar. Eso significa que nuestros alumnos quinceañeros van dos cursos escolares por detrás de los de Reino Unido (494): es decir, un español de 15 años tiene el nivel de lectura de un británico de 13 años. ¡Esto marcha!
En Matemáticas también hay una caída significativa. España obtiene sólo 457 puntos, a mucha distancia por debajo del promedio de la OCDE y de la media de la UE (463). Es una pérdida de 16 puntos respecto a 2022, mientras la OCDE ha sufrido una reducción de nueve y la UE, de 11. En esta asignatura llevaríamos curso y medio de retraso respecto a Reino Unido (488).
Recuerda El Mundo que la edición de este año ha estado marcada por las trampas de Cataluña, excluida del informe por dejar fuera del examen a un 23,2% de alumnos con necesidades de aprendizaje cuando sólo pueden quedar exentos el 5%, una práctica a la que también han recurrido Murcia (con un 12,7%) y Baleares (7,5%). Esto ha provocado que las exclusiones nacionales hayan aumentado desde la anterior edición hasta alcanzar el 7,9%. La OCDE da por buenos los datos, salvo en el caso de Cataluña, pero advierte que "es muy probable que los elevados niveles de exclusiones de estudiantes den lugar a un sesgo al alza".