Lo ha dicho el Rey de España, Felipe VI, ante el presidente francés, Enmanuel 'Lolito' Macrón y ante Pedro Sánchez, quien miraba hacia otro lado: la "intrusión masiva de miles de personas violando la frontera española es inaceptable".
De paso, le recordó al masoncete de Macron que la frontera española de Ceuta es también una frontera de Europa.
Hasta ahí bien, pero el Rey de España no llegó más allá., como tampoco lo hizo en su discurso, ante el mismo presidente galo, en la mañana del miércoles 30.
El monarca no concretó, por ejemplo, que si Ceuta es una frontera Europa, ¿por qué la OTAN no se encarga de la defensa de Ceuta y Melilla?
Otro ejemplo de no-concreción: un Gobierno cuya frontera ha sido atacada, debe asegurar militarmente la frontera con algo más que la boya que ha colocado Sánchez y que ya se ha desinflado, y debe contraatacar militarmente a Marruecos ¿Romper relaciones? ¿Declararle la guerra?
Oiga, ¿que el Rey no puede hacer eso? Puede proponerlo.
Mucho menos, se atrevió a señalar, y podía haberlo hecho, que detrás de esta invasión se encuentre Mohamed VI.
En resumen, que hubo diagnóstico pero no terapias, algo muy habitual, en las mejores intervenciones -en las peores ni les cuento- del Rey de España, cuyo mensaje siempre es el mismo: yo apunto bien pero soy neutral.
Por eso, hay tanto españoles que se preguntan: ¿Y entonces para qué sirve usted?