Gianni Vittorio Armani, actual CEO de Endesa, sustituto de Pepe Bogas y hombre fuerte de ENEL, ya no se conforma con sus actuales cargos: ahora aspira a sustituir a su jefe, Flavio Cattaneo, el CEO de ENEL... que no el CEO que Giorgia Meloni, pretendía para la gran eléctrica pública italiana.
¡Pero si a Cattaneo le nombró Meloni! Oficialmente sí, porque el primer ministro nombra a todos los cargos del consorcio de empresas públicas italianas, incluidas la petrolera ENI y la eléctrica ENEL, pero en la práctica no a Cattaneo, que era hombre de Matteo Salvini, no de Giorgia Meloni. Pero entonces, Salvini mandaba mucho y ahora Meloni lo manda todo.
En las últimas semanas han sucedido dos cosas. La primera, que el 28 de septiembre el Senado italiano aprobaba, no sin dificultades, la ley Meloni, que decretaba el regreso de Italia a la energía nuclear, ahora considerada energía limpia y sostenible, y en verdad lo es.
Un día después, Gianni Armani, CEO de Endesa, mantenía una reunión con la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, para hablar, no sólo de las nucleares españoles de Endesa, que deben ser prorrogadas, al igual que Almaraz, sino del proyecto nuclear italiano que, naturalmente, será ENEL quien desarrolle.
Lo lógico sería que tanto las relaciones de ENEL con el Gobierno italiano, como con la Comisión Europea las llevara Cattaneo. Pero Armani sabe de la debilidad de don Flavio, un hombre que nunca le ha gustado a Meloni, y se aprovecha para pasar de CEO de la filial Endesa a CEO de la matriz ENEL.
Así que no sólo habló de la nuclear con la antinuclear sandía Ribera (verde por fuera, roja por dentro) sino de todo el plan italiano de Meloni, enemiga jurada del Sanchismo en Europa. Sí, doble, porque Meloni no sólo pretende reanudar la energía nuclear en Italia sino, además, abordar un plan de infraestructura de transporte de electricidad -las famosas redes- por todo el país y necesita a ENEL como brazo ejecutor. No necesito explicarles que todo ello redunda en el hundimiento progresivo y acelerado de las inversiones de Endesa -que en breve se convertirá en ENEL España-. La gran eléctrica española se ha transformado en un instrumento de los italianos para hacer caja. Y es un instrumento eficaz.
El primer ejecutivo de Endesa se reunió con Teresa Ribera, no para renovar las nucleares españolas, sino para advertirle que Italia se dispone a re-entrar en la energía nuclear. La normativa para la Italia nuclear ya está conseguida
En resumen, el que fuera director general de ENEL y CEO de Endesa, Gianni Armani, se postula como mandamás de ENEL en sustitución del discutido Flavio Cattaneo. Un salto grande porque en ENEL antes de incorporarse a Endesa, 'sólo' era el responsable de Redes e Innovación de la eléctrica italiana... justamente redes, el objetivo primero de Meloni en materia energética. No, el nuclear es el segundo objetivo, el primero es mejorar la red eléctrica española, que ahora mismo es un castaña. En plata, que el hombre de Meloni es Armani, no Cattaneo.
Eso sí, no se equivoquen: Armani pretende seguir mandando en Endesa, en breve ENEL, España, convertida ya en un mero apéndice de la italiana. Eso sí, un apéndice que sigue proporcionando jugosos dividendos a la central de Roma.
El primer ejecutivo de Endesa se reunió con la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, no para renovar las nucleares españolas, sino para advertirle que Italia se dispone a re-entrar en la energía nuclear... el mismo día en que el Senado Italiano, no sin dificultades, aprobaba el regreso del país a la energía nuclear, tras el referéndum de 1987, post-Chernobil (26 de abril de 1986).
Ya saben, al igual que el Brexit de Italia, toda consulta popular tiene plazo de caducidad. El primer ministro británico, el laborista, Andy Burnham, ha tardado algo más de una década en replantear la entrada de Reino Unido en la UE... y la primera ministra italiana Giorgia Meloni ha tardado 40 años en hacer lo propio con la energía atómica.
Por lo demás, no olviden que Teresa Ribera no sólo es vicepresidenta, capada, eso sí, de la Comisión Europea sino la que sigue mandando en la Vicepresidencia energética española a través de la difuminada Sara Aagesen.
No olviden que Teresa Ribera no sólo es vicepresidenta capada de la Comisión Europea sino la que sigue mandando en la Vicepresidencia energética española, a través de la difuminada Sara Aagesen
Es cierto que Ursula von der Leyen ha otorgado a Rivera, con muy mala leche, una vicepresidencia que, por mucho que se diga vicepresidencia segunda de la Comisión Europea, no es sino un puesto de mucho nombre y poco cargo. Ahora bien, es tan sandía doña Teresa, tan verde y tan roja, todo a un tiempo, que el CEO de Endesa, que pretende saltar de Madrid a Roma, ha considerado necesario ganarse, no el apoyo de Ribera a la energía nuclear, sino su neutralidad ante la misma y, en consecuencia, que no impida la marcha triunfal de Gianni Vittorio Armani sobre Roma.
Dicho sea.