Verónica cuenta en Horizonte cuál es su nueva normalidad, desde que miles de inmigrantes entraran ilegalmente en Ceuta.

Explica cómo se han metido cinco veces en su casa, una de ellas tras haber cometido una violación, para esconderse en su patio.

Esta mujer -como muchas en Ceuta- siente cómo ha perdido la libertad que tenía hasta ese 30 de julio y, ahora, comparte cómo tiene que salir a la calle tapada: "por las miradas, que intimidad, asustan, hablan en árabe y nunca sabes lo qué te pueden hacer".

Seguro que el de Verónica es un ejemplo de lo que Marlaska denomina "inseguridad subjetiva".