«Cada mañana abro la lata de leche calculando los cacitos exactos para ver si llegamos al fin de semana», relata Elisabeth, madre de un bebé acogida en los pisos de protección de Fundación Madrina. En su hogar, la crianza exige un consumo quincenal de 68 pañales (un promedio de 5 al día) y un bote semanal de leche de fórmula. Sin margen para adquirir cereales o potitos, Elisabeth depende por completo de las entregas del Banco del Bebé para que su lactante no sufra deficiencias nutricionales.
«Tener dos bebés multiplicó el gasto por dos, pero mis ingresos siguen siendo cero», relata Erica. Su realidad cotidiana implica hacer frente al consumo de 68 pañales cada catorce días, dos botes semanales de leche maternizada, además de potitos y cereales infantiles. Con precios que alcanzan hasta los 30 euros por lata, la alimentación de sus dos hijos sobrepasa con creces cualquier presupuesto de subsistencia.
«Elegir entre comprar la leche de tu hijo o pagar la habitación de alquiler no es una decisión, es un abismo que te destruye por dentro», relata Mary y Yasmine, ambas madres solas con lactantes a su cargo. En sus hogares, el patrón se repite con precisión: 68 pañales quincenales y dos botes semanales de leche maternizada por bebé, además de complementos alimenticios inalcanzables sin el respaldo social directo.
«Si el Banco del Bebé falla una semana, mi hijo no come alimentos adecuados para su edad», relata Ruth y Miledys. Ambas madres, con un lactante a su cuidado, requieren de manera continuada 68 pañales cada dos semanas y un bote semanal de leche de fórmula. Sus testimonios confirman que la malnutrición infantil en España no es un problema abstracto de cifras, sino una urgencia diaria que se combate biberón a biberón.
Con una cesta de la compra que acumula fuertes subidas en aceites, lácteos, cereales y carnes, las ayudas de la entidad solo logran cubrir alrededor de la mitad del coste de supervivencia infantil.
«Si el Banco del Bebé falla una semana, mi hijo no come alimentos adecuados para su edad», relata Ruth y Miledys
A través de su Banco del Bebé y de Alimentos Materno-Infantil, Fundación Madrina atiende a diario a cerca de 300 familias en situación de vulnerabilidad extrema (más de 7.200 familias al año). La entidad cubre entre el 68% y el 70% de las necesidades nutricionales de un adulto por hogar, movilizando cerca de un millón de euros anuales en entregas directas. La brecha se convierte en emergencia crítica al analizar la nutrición e higiene de los menores de 18 meses, cuyo gasto básico asciende a 288 euros mensuales (3.456 euros al año por lactante).
Mientras, España tira 36 kilos de comida por segundo mientras la desnutrición infantil se cronifica en 1 de cada 4 hogares vulnerables.
Madrina denuncia la fractura social que atraviesa España: mientras el país desperdicia 1.125,23 millones de kilos y litros de alimentos al año -casi 36 kilos cada segundo, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA, 2024)-, miles de familias vulnerables no logran cubrir la alimentación básica de sus hijos lactantes.
Con motivo del 29 de septiembre, la Fundación plantea cinco compromisos prioritarios para coordinar la lucha contra el desperdicio y la erradicación de la pobreza infantil:
• Incentivos fiscales a la donación infantil: deducciones y exenciones para la industria farmacéutica y alimentaria que done leche de fórmula, cereales infantiles y pañales a entidades sociales.
• Garantía universal de nutrición materna e infantil: eliminar las barreras de empadronamiento en la concesión de ayudas de emergencia y asegurar la entrega directa de cestas físicas a las familias sin recursos.
• Apoyo logístico al Tercer Sector: financiación pública para la red de transporte y almacenamiento refrigerado de excedentes donados por la gran distribución y la hostelería.
• Fomento del espigueo o rebusco agrícola: regular y potenciar la recogida solidaria en el campo de productos «imperfectos» pero de alta calidad nutricional.
• Educación en el hogar y consumo responsable: programas de concienciación escolar y familiar sobre planificación de compras, aprovechamiento de sobras y fechas de consumo preferente.