Naturgy desarrolla su actividad en el sector energético, con presencia en España, América Latina, EEUU y Australia. Presta servicios esenciales de gas y electricidad tanto a clientes como a la sociedad en general, por lo que la protección, el mantenimiento y la gestión optima de activos, así como la salvaguarda de la información de sus clientes son prioridades estratégicas en la gestión empresarial. En este contexto, la energética está inmersa en un proceso continuo de modernización y transformación tecnológica, donde la ciberseguridad desempeña un papel clave, contribuyendo a preservar la continuidad operativa y la confianza de sus grupos de interés.

Sin embargo, en este contexto, el cibercrimen ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, impulsado por el incremento del uso de la tecnología y la creciente interconexión de sistemas y dispositivos. Todo ello supone un desafío constante para las organizaciones porque las amenazas son cada vez más sofisticadas y ahora aprovechan, además, el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y las nuevas capacidades tecnológicas que ofrece, lo que obliga a una vigilancia constante, reforzar los sistemas de protección y adoptar medidas preventivas y de respuesta.

El cibercrimen ha experimentado un crecimiento exponencial, impulsado por el incremento del uso de la tecnología y la creciente interconexión de sistemas y dispositivos, lo que supone un desafío constante para las organizaciones, porque las amenazas son cada vez más sofisticadas

Cultura de ciberseguridad

 

David Andrés, responsable global de Gobierno de Ciberseguridad de Naturgy, ha referido que la evolución de la ciberseguridad en la compañía ha venido definida por tres aspectos: la modernización y transformación de los procesos de negocio y los sistemas de información que los soportan, la necesaria adaptación a la evolución constante de las amenazas de seguridad, y la cada vez más exigente regulación, sobre todo en Europa. Así, se ha pasado de un rol puramente técnico a un papel mucho más estratégico y transversal para generar una cultura de ciberseguridad en toda la compañía y en la gestión de riesgos asesorando a las unidades de negocio y la alta dirección para que las decisiones se tomen de forma consciente y se demuestre la diligencia debida que exigen sus diferentes stakeholders. Todo esto “nos lleva a hablar de un concepto de ‘ciberresiliencia’ más que ciberseguridad”, subraya David Andrés.

Entre los principales retos de ciberseguridad que enfrenta el sector energético, este experto refiere la protección de la información de sus clientes y los servicios esenciales soportados por instalaciones industriales. Dado que la transformación tecnológica de las empresas implica una mayor exposición de los clásicos sistemas de control industrial y asistimos a una rápida irrupción de la IA, el reto es conseguir que toda la transformación se realiza de manera segura, manteniendo como siempre el máximo rigor en la protección de la información de los clientes y en la continuidad de los servicios esenciales. 

Una tarea que a la vez afronta un contexto geopolítico en el que están aumentando los ataques a empresas energéticas. Esto obliga a realizar un seguimiento exhaustivo de los mismos para asegurar que la compañía está lo mejor preparada posible para responder ante los mismos.

En Naturgy, “hemos entendido el riesgo cibernético como un riesgo más de negocio que puede afectar a nuestras operaciones, y hemos ido incorporando su seguimiento y el de los planes de ciberseguridad en los Comités de Dirección y en la agenda del Consejo”

Esta mayor percepción del riesgo cibernético ha llevado a que el marco regulatorio en ciberseguridad asigne responsabilidades a los órganos de dirección de las empresas en dicho ámbito. En Naturgy, “hemos entendido el riesgo cibernético como un riesgo más de negocio que puede afectar a nuestras operaciones, y hemos ido incorporando su seguimiento y el de los planes de ciberseguridad en los Comités de Dirección y en la agenda del Consejo, de manera que ha pasado de ser un aspecto meramente técnico, a formar parte de los inputs a considerar a la hora de tomar decisiones de negocio”, explica David Andrés.

Cadenas de suministro

 

La cadena de suministro se ha convertido en uno de los principales caballos de batalla en el ámbito de ciberseguridad, de hecho, la regulación europea obliga a supervisarla dado que buena parte de los incidentes se originan en la misma. En Naturgy, se enfoca dicha supervisión desde varios puntos de vista: en la fase contractual, asegurando que las adjudicaciones tienen exigencias en materia de ciberseguridad y, en algunos casos, se exigen certificaciones; durante la vida del contrato, auditando el cumplimiento de las condiciones y monitorizando los indicadores; y trabajando el aspecto cultural, poniendo a disposición de las empresas colaboradoras contenidos de ciberseguridad, buscando generar una cultura de ciberseguridad en toda la cadena de valor.

Hoy nadie está libre de sufrir un incidente, pero un plan continuo y evidenciable minimiza los impactos de incidentes potenciales, reforzando la continuidad de operaciones y acredita el compromiso de la empresa en materia de seguridad con la sociedad, clientes y regulado

Una de las funciones clave de la unidad de ciberseguridad es asesorar y apoyar al resto de unidades de la organización, para demostrar la debida diligencia en términos de ciberseguridad. Hoy nadie está libre de sufrir un incidente, pero un plan continuo y evidenciable minimiza los impactos de incidentes potenciales reforzando la continuidad de operaciones y acredita el compromiso de la empresa en materia de seguridad con la sociedad, clientes y regulador. En Naturgy, cualquier iniciativa tecnológica pasa por un proceso con requerimientos de ciberseguridad que facilita una segura adopción de las nuevas tecnologías y una vez que se despliega, se realizan periódicamente pruebas de seguridad.

En esta energética siempre se pone el foco en las personas en todos los ámbitos, incluido el de la ciberseguridad. Por ello, “el componente cultural es el más relevante de todos ya que las personas, tanto las que trabajamos en Naturgy, como las que forman parte de nuestras empresas colaboradoras, somos la primera línea de defensa ante un potencial incidente”, subraya David Andrés. Para generar dicha cultura, se usan diversos medios y formatos: desde cursos en su Universidad Corporativa, hasta webinars impartidos por expertos, pasando por ciber ejercicios interdepartamentales o simulaciones de ‘phishing’. Y todo ello, actualizándose a las nuevas amenazas, y orientando contenidos y mensajes al colectivo objetivo.

“El componente cultural es el más relevante de todos ya que las personas, tanto las que trabajamos en Naturgy, como las que forman parte de nuestras empresas colaboradoras, somos la primera línea de defensa ante un potencial incidente”, subraya David Andrés

El responsable global de Gobierno de Ciberseguridad de Naturgy apunta que la IA se está usando de forma extendida por el cibercrimen, por lo que las fases de reconocimiento e ingeniería social iniciales se hace de manera más masiva, rápida y precisa, al igual que el desarrollo de software malicioso, e incluso se usa para descubrir vulnerabilidades en los sistemas cada vez de manera más rápida. Además, hay campañas de desinformación cada vez más sofisticadas a través del uso de imágenes generadas por IA.

Respecto a los correos de phishing, la Inteligencia Artificial está transformando los típicos correos o páginas web fraudulentas porque ahora puede clonarlas casi de forma perfecta y es mucho más complicado el distinguir un correo o web ilícito de uno real. También se ha generado una nueva serie de fraudes clonando voz o incluso imagen, lo que se conoce como deepfakes, donde bastan unos segundos de voz real o una foto para generar conversaciones con voz clonada o imágenes en tiempo real. A lo anterior se suma la rápida evolución de las capacidades de la Inteligencia Artificial para detectar debilidades en los sistemas. En consecuencia, automatizar y transformar las operaciones de seguridad igualmente con Inteligencia artificial, es uno de los drivers que está transformando las estrategias de ciberseguridad de las empresas.