El 19 de septiembre de 2021, el sur de la isla de La Palma rugió con fuerza. Tras días de seísmos, comenzó la erupción del volcán Tajogaite (nombre que oficializó el Cabildo de la isla en febrero de 2023, aunque hasta entonces se llamaba Cumbre Vieja) y duró 85 días, hasta el 13 de diciembre de ese año. En ese tiempo, las coladas de lava arrasaron a su paso más de 1.200 hectáreas de terreno (el equivalente a cerca de 1.200 campos de fútbol), afectando a 1.676 edificaciones (viviendas, colegios, centros de salud, negocios, iglesias, cementerios...), así como a carreteras, infraestructuras y campos de cultivo (sobre todo, de plátano).

Desde que hay registros, ha sido la erupción más larga de la historia de la isla bonita o isla de los cinco continentes por su variedad de climas y de paisajes. La anterior erupción fue la del volcán Teneguía en 1971, o sea, 40 años antes, y desde entonces ya se había dado la recuperación de los daños. Por ejemplo, se reconstruyeron viviendas; en la lava solidificada se plantaron plataneras y viñedos, pues la tierra volcánica es más fértil; y la lava que cayó al mar enriqueció el ecosistema marino. Para que todo esto suceda tras la erupción del volcán Tajogaite aún queda tiempo, pero se han ido dando algunos pasos.

La anterior erupción en La Palma fue la del Teneguía en 1971... y tras esta, se reconstruyeron viviendas, en la lava solidificada se plantaron plataneras y viñedos, y la lava que cayó al mar enriqueció el ecosistema marino

La erupción del volcán Tajogaite empezó el 19 de septiembre de 2021 y se extendió durante 85 días, hasta el 13 de diciembre de ese mismo año, siendo la más larga de la historia de La Palma... y aún pueden verse sus consecuencias

 

Recuerden que 7.000 palmeros tuvieron que desalojar sus viviendas, de los que 2.329 se quedaron sin ellas, y cuando se cumplió el cuarto aniversario de la erupción del volcán Tajogaite aún había 110 familias viviendo en casas de madera y contenedores que se construyeron en Los Llanos de Aridane como medida provisional. A día de hoy, algunos han recibido ayudas por la pérdida de sus casas y han podido comprar un terreno para construir una nueva, pero a otros todavía no les han llegado o dichas ayudas han sido insuficientes. Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte fueron los municipios más afectados; se dieron ayudas para viviendas y se impulsaron medidas para contribuir en la recuperación económica y social para más de 600 agricultores afectados. Estos municipios son “eminentemente agrícolas, con plantaciones de plataneras, papaya o vino (aludiendo a viñedos)”, como apuntó en su día el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero. Y añadió la voluntad de “restablecer todo lo que había anteriormente”.

La Palma cuenta con pequeñas industrias y establecimientos que transforman productos en otros de consumo y en obras de arte, pero la agricultura es la mayor fuente de riqueza. Dentro de esta última, destacan los plátanos, con 3.000 hectáreas que la convierten en la segunda isla canaria en cultivarlos tras Tenerife y por delante de Gran Canaria. Claro que también hay plantaciones de cítricos -naranjas y limones-, aguacates, guayabas, papayas, mangos, mangas rojas, verduras, patatas (más conocidas como papas), almendros, uvas para elaborar vino, caña de azúcar y tabaco. Además, hay ganadería caprina, de la que se obtiene leche, carne y el famoso queso palmero, el cual tiene Denominación de Origen Protegida (DOP).

La agricultura es la mayor fuente de riqueza de La Palma, destacando los plátanos, con 3.000 hectáreas que la convierten en la segunda isla canaria en cultivarlos, tras Tenerife y por delante de Gran Canaria

En 2025, la producción de plátano de Canarias, que es una Indicación Geográfica Protegida (IGP), se ha situado en 374,6 millones de kilos, un 12% menos que el año anterior y la segunda cifra más baja de los últimos 25 años

 

Volvamos a los plátanos. En 2025, la producción de plátano de Canarias, que es una Indicación Geográfica Protegida (IGP), se ha situado en 374,6 millones de kilos, un 12% menos que el año anterior y la segunda cifra más baja de los últimos 25 años. Una menor producción donde ha influido el aumento de los costes en torno al 30% en los últimos años, que están reduciendo los márgenes de los productores, así como los factores climáticos y otros condicionantes (entre ellos, las limitaciones de la normativa europea y las consecuencias de la última erupción en La Palma).

Mientras, el consumo de plátano y banana (la cual se importa) se ha incrementado (+1,3%) hasta 628,5 millones de kilos. De hecho, el consumo de estas dos frutas se ha colocado entre los de mayor crecimiento dentro de las frutas no estacionales en nuestro país, gracias al volumen de Canarias y a las acciones de promoción del producto nacional, además, se mantiene entre las opciones con menor precio entre las frutas, frente a otras de origen nacional o europeo.

Ante el mal dato de producción de plátano de Canarias en 2025, ahora el principal objetivo es la estabilización y la recuperación del volumen comercializable. Esto es clave por dos motivos: primero, con el fin de asegurar la continuidad de un tejido productivo que forman más de 7.100 productores y genera más de 5.000 empleos directos en el archipiélago canario; y segundo, para contrarrestar el avance de las importaciones de plátano y banana. Los principales países que envían estas frutas a España son: Costa Rica, Colombia, Ecuador, Guatemala y también algunos de África (de donde procede casi el 40% de la banana importada).

En 2021, la erupción del Tajogaite provocó la pérdida de 53.000 toneladas de plátano, lo que supuso la mitad de la producción de la isla bonita en una fruta fundamental para su economía

Cultivo de plátanos

 

Hace unos meses, un estudio publicado en la revista científica PLOS One subrayó que los plátanos cultivados en la zona del volcán de Tajogaite “siguen siendo seguros y nutritivos”, por lo que se pueden comer sin ningún problema. Dicho estudio también recordaba que en 2021, la erupción provocó la pérdida de 53.000 toneladas de plátano, lo que supuso la mitad de la producción de la isla bonita en una fruta fundamental para su economía. Ante el posible riesgo de contaminación por cenizas y magma, un equipo de investigadores de centros españoles analizó la composición de los plátanos en la zona de la erupción y ha concluido que es seguro consumirlos. Una buena noticia.

Tras la erupción, que no sólo afectó a infraestructuras, viviendas y terrenos, sino que sepultó más de 370 hectáreas de cultivo (228 de ellas dedicadas al plátano), el sector platanero está tratando de resurgir… e incluso hubo conversaciones entre las dos principales plataneras del Valle de Aridane (Volcán de San Juan y Covalle) para una posible fusión que terminaron sin éxito. Hace casi año y medio, la cooperativa Covalle estaba tratando de reconstruir su planta empaquetadora de plátanos en el margen sur de las coladas, en la que antes de la erupción se procesaban más de siete millones de kilos de plátanos al año y 100.000 kilos de aguacates. A los 40 días del inicio de la expulsión de lava del volcán Tajogaite, Covalle subrayó que lucharían “por recuperar nuestra capacidad de producción de plátanos y aguacates anuales. Lucharemos y trabajaremos por seguir siendo una gran empresa, referente de nuestra isla y nuestro valle. Resurgiremos”.

La cooperativa Covalle está tratando de reconstruir su planta empaquetadora de plátanos en el margen sur de las coladas, en la que antes de la erupción se procesaban más de siete millones de kilos de plátanos al año y 100.000 kilos de aguacates

Proyecto de la nueva planta de empaquetado de Covalle

 

El presidente de Covalle, Juan Vicente Rodríguez, refirió que el aumento de la producción del 36% registrado entre 2015 y 2021 “se perdió de golpe cuando el volcán se llevó las instalaciones y las fincas de los socios de la cooperativa”. Pero, sin duda, “lo más devastador fue para los productores, cuyas fincas quedaron sepultadas, con familias enteras que dependían de esos ingresos y que se vieron de golpe sin su sustento”. Por ello, la reconstrucción de la planta empaquetadora también se ha convertido en “un pulso al volcán, un símbolo de que no nos rendimos”, al querer volver a empezar muy cerca del lugar que fue devastado por las coladas de lava. Eso sí, los costes de la reconstrucción están siendo elevados y “la compensación del Consorcio de Seguros no va a ser suficiente”, al tiempo que están afrontando el alquiler de las instalaciones donde operan ahora y también sufren los retrasos burocráticos. De hecho, en un principio se habían puesto la meta de que en diciembre de 2025 pudiera entrar el primer camión de plátanos en las nuevas instalaciones, pero ahora no saben cuándo se hará realidad ese momento.

Respecto al cultivo platanero, el primer hito se logró a principios de 2025, cuando los agricultores lograron cosechar 195 piñas de plátanos en una finca reconstruida en el Valle de Aridane y asociada a la organización de productores Europlátano. Gracias a la resiliencia de los agricultores y su esfuerzo afrontando desafíos -como enfriar la tierra, nivelar el terreno y reconstruir sistemas de riego-, así como a las técnicas de sorriba (añadir una capa de tierra fértil sobre las coladas de lava), y a la colaboración de instituciones públicas y privadas, se empezaron a recuperar terrenos y en abril de 2024 se procedió a sembrar en suelos volcánicos.

Actualmente, Gabaceras ha recuperado 70.000 plantas resembradas, 173 fincas que no se vieron afectadas por la lava y 22 fincas reconstruidas sobre lava

plátanos

 

La marca Gabaceras (que fue rescatada por Europlátano en 2005) refirió que la erupción del Tajogaite es la mayor catástrofe que ha sufrido el sector platanero. Eso sí, destacó que la recuperación de la capacidad productiva de la isla empezó el mismo día en el que el volcán entró en erupción. Y es que comenzaron a plantear escenarios, posibles soluciones y alternativas de acceso según se iban cortando carreteras o sepultando tuberías de riego, intentando preservar cultivos y la forma de vida de muchas familias. Tras el fin de la erupción, poco a poco se fue avanzando para empezar a resembrar fincas no afectadas por la lava en marzo de 2022, levantar invernaderos, restablecer sistemas de riego y en julio de 2023 comenzaron los trabajos para volver a cultivar en fincas sepultadas por la lava que dieron su primera cosecha a principios de 2025 y siguen produciendo. Actualmente, Gabaceras ha recuperado 70.000 plantas resembradas, 173 fincas que no se vieron afectadas por la lava y 22 fincas reconstruidas sobre lava. Es cierto que aún hay tarea por hacer, pero se va por buen camino, gracias, principalmente, al esfuerzo, la dedicación y el compromiso de los agricultores palmeros.

El pasado septiembre, cuando se cumplió el cuarto aniversario del inicio de la erupción del Tajogaite, el presidente del Cabildo de La Palma, Sergio Rodríguez, señaló a RNE que “estamos en un 50% de la recuperación que nos planteamos. Hay muchas personas que todavía no tienen una solución habitacional”. Por tanto, aún queda tiempo y esfuerzo de todos para que la recuperación sea total. Por ahora, en el cultivo del plátano, que genera el 50% del PIB de la isla bonita, hay signos de optimismo y esperanza, pero hay que seguir dando pasos hacia adelante y las ayudas deben aumentar.