
España avanza con paso firme en el despliegue de energías renovables. La solar fotovoltaica y la eólica han ganado peso en el mix eléctrico y están llamadas a desempeñar un papel decisivo en la descarbonización de la economía. Sin embargo, este crecimiento plantea un nuevo reto para el sistema: no basta con producir más electricidad, también es necesario disponer de ella cuando la demanda lo requiere.
La razón es sencilla: la generación solar y eólica dependen de recursos naturales variables. Hay momentos en los que la producción supera al consumo y otros en los que ocurre lo contrario. Cuando esos excedentes no pueden aprovecharse, se producen vertidos de energía renovable: electricidad que no llega a utilizarse porque la red no puede absorberla o porque no existe capacidad suficiente para almacenarla.

En este contexto, el almacenamiento se convierte en una pieza estratégica para acompañar el desarrollo renovable. Y entre las distintas tecnologías disponibles, el bombeo hidráulico destaca por su madurez, su capacidad de operar a gran escala y su utilidad para cubrir necesidades de almacenamiento de larga duración. Su funcionamiento es conocido y eficiente: cuando hay exceso de electricidad, el agua se bombea desde un depósito inferior a otro situado a mayor altura; cuando la demanda aumenta, el agua desciende, acciona turbinas y genera electricidad.
Cuando hay exceso de electricidad, el agua se bombea desde un depósito inferior a otro situado a mayor altura; cuando la demanda aumenta, el agua desciende, acciona turbinas y genera electricidad
El resultado es una especie de batería natural de gran capacidad. El sistema almacena energía en forma de agua elevada y la devuelve a la red cuando resulta más útil. Esta tecnología representa más del 90% de la capacidad mundial de almacenamiento energético, según la Agencia Internacional de la Energía, y sigue siendo la solución más implantada para gestionar grandes volúmenes durante periodos prolongados.
Su valor no reside únicamente en almacenar electricidad. El bombeo hidráulico también aporta flexibilidad y estabilidad al sistema eléctrico, dos atributos cada vez más relevantes en un entorno con mayor presencia de generación renovable. Mientras las baterías electroquímicas ofrecen respuestas rápidas y son especialmente útiles para el corto plazo, el bombeo permite disponer de respaldo durante más tiempo.

En España, esta necesidad adquiere una dimensión especialmente relevante. La actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030 fija el objetivo de que las renovables alcancen el 81% de la generación eléctrica al final de la década y eleva la meta de almacenamiento hasta los 22,5 GW. Para alcanzar esos objetivos, será necesario reforzar la capacidad del sistema para gestionar excedentes, reducir pérdidas y garantizar que la energía pueda utilizarse en los momentos de mayor consumo.
España tiene condiciones favorables para impulsar el bombeo hidráulico: una orografía adecuada, experiencia hidroeléctrica e infraestructuras existentes que pueden facilitar la modernización o ampliación de instalaciones
El país cuenta, además, con condiciones favorables para impulsar esta tecnología: una orografía adecuada, experiencia hidroeléctrica e infraestructuras existentes que pueden facilitar la modernización o ampliación de instalaciones. Este aprovechamiento de activos ya disponibles puede contribuir a optimizar inversiones y reducir el impacto asociado al desarrollo de nuevas infraestructuras.
Desde el punto de vista económico, el almacenamiento permite capturar electricidad en momentos de alta producción y precios más bajos para devolverla al sistema cuando la demanda aumenta. Esta capacidad ayuda a reducir vertidos, mejora el aprovechamiento de los activos renovables y refuerza la seguridad de suministro. Para la industria y los consumidores, supone avanzar hacia un sistema eléctrico más flexible, eficiente y competitivo.
La transición energética no dependerá solo de instalar más capacidad renovable, sino de integrar esa generación de forma inteligente en el sistema. En ese camino, el bombeo hidráulico se perfila como una herramienta clave para convertir los excedentes de electricidad en valor económico, estabilidad y garantía de suministro. Una tecnología conocida que puede tener gran protagonismo ante uno de los grandes desafíos del sistema energético.
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