En cuanto Donald Trump volvió a la Casa Blanca, dejó claro que su política energética se centra en el fomento de la autonomía energética del país, a través de la promoción de la extracción de gas y petróleo por medio del fracking (fractura hidráulica), y en la energía nuclear. Trump ha combatido reiteradamente el ecologismo radical de la Administración de Joe Biden y Kamala Harris.

Y ahora, la Administración Trump Vance ha anunciado una medida clave en la que lleva trabajando más de un año como es la revocación de la decisión de 2009 de la Administración de Barack Obama y Joe Biden de que el cambio climático representa una amenaza para el público. Dicho precedente era la piedra angular del ecologismo radical que ha impregnado la legislación estadounidense en las últimas dos décadas.

El administrador de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (en inglés, EPA) Lee Zeldin ha afirmado que se trata "del mayor acto de desregulación en la historia de Estados Unidos".

La decisión supondría la eliminación de la regulación sobre emisiones de gases de efecto invernadero para vehículos a motor y supone una escalada significativa en la lucha de la Administración Trump Vance contra la ideología climática.

La secretaria de Prensa de la Casa Blanca Karoline Leavitt manifestó que las medidas supondrán un ahorro para los estadounidenses de cara a la compra de nuevos vehículos, y afirmó que “Esta es sólo una forma más en la que esta administración está trabajando para hacer la vida más asequible para los estadounidenses comunes y corrientes”,

Esta decisión es la continuación de una batería de medidas destinadas al desarrollo de combustibles fósiles y obstaculizar el despliegue de las fuentes de energía renovable, que la Administración republicana ha cuestionado por su elevado coste.

No cabe duda, no obstante, que los demócratas tratarán de obstaculizar tal acto, y todo apunta a una ardua batalla en tribunales sobre el menester.