Sr. Director:

El pasado día 12 tuvo lugar en Roma el esperado encuentro entre el cardenal Víctor Manuel Fernández y el P. Davide Pagliarini, con el beneplácito del Santo Padre León.

 

Durante el encuentro se trataron cuestiones doctrinales de fondo, aunque la Santa Sede ha establecido una condición para continuar el diálogo: que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X suspenda su decisión de ordenar nuevos obispos, tal y como estaba previsto para el 1 de julio.

La ordenación de obispos sin mandato del Romano Pontífice implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para el conjunto de la Fraternidad.

El comunicado dado a conocer por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe hace referencia explícita a la carta apostólica Ecclesia Dei de San Juan Pablo II (2 julio 1988) y a la nota explicativa del consejo pontificio para los textos legislativos del 24 de agosto de 1996.

Como sabemos, el Obispo de Roma ostenta una potestad ordinaria suprema, que es plena, universal, inmediata y directa sobre todo el Cuerpo de la Iglesia (canon 331)

Cualquier acto de consagración episcopal al margen de la autoridad del Papa constituiría una violación de la comunión eclesial con consecuencias canónicas de máxima gravedad.

El CIC define cisma como el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos (canon 751) .

Según el uso moderno, la herejía afecta a la fe, y el cisma a la comunión y a la caridad.

Por lo que se refiere a los asuntos de fondo, en el encuentro del día  12  se habló de la interpretación del texto sobre la pluralidad de las religiones contenido en el documento de Abu Dabi, así como la distinción entre el acto de fe y el asentimiento religioso del entendimiento y la voluntad.

También se habló acerca del diferente grado de adhesión que requieren los diversos documentos del Concilio Vaticano II y su interpretación.

El cardenal Fernández propuso un recorrido de diálogo específicamente teológico con una metodología muy precisa, orientado a evidenciar  los mínimos necesarios  para la plena comunión de la Fraternidad con la Iglesia Católica, y en consecuencia a delinear un estatuto canónico de la Fraternidad.

El objetivo último sería alcanzar un acuerdo sobre las condiciones doctrinales y canónicas para que pudiera darse una plena comunión.

"La posibilidad de desarrollar este diálogo presupone que la Fraternidad suspenda la decisión de las ordenaciones episcopales anunciadas"

El  P. Davide Plagiarani presentará su propuesta al consejo de la Fraternidad y después dará su respuesta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Todos debemos orar al Espíritu Santo, ya que Él es el artífice de la verdadera comunión eclesial querida por Cristo.