Financial Times titulaba el jueves 26, a toda portada a cuatro columnas, que Rusia está proporcionando drones, alimentos y medicina al Régimen de los ayatolás. Para los que como Europa, aseguran que esta no es su guerra, señores, esta es una guerra que cada día es más global. 

Otrosí. Las muy elogiables ruedas de prensa en la Casa Blanca -ningún presidente ha sido tan trasparente como Trump- resultan el mejor termómetro de la situación, a pesar de que, como buenos políticos que son, apenas distinguen la frontera entre mentira y verdad.

Eso sí, la imagen de Donald Trump mejoraría mucho si sus segundos no se dedicaran a hacerle la pelota. 

El dato: Irán puede construir hasta 11 bombas atómicas. Y es verdad que del peligro nuclear estamos hablando. A partir de ahí, aclaremos esta ligera confusión reinante: 

Donald, no te despistes: tu única justificación para iniciar esta guerra es liberar a los iraníes de los ayatolás. Nada de abrir el estrecho de Ormuz o de conjurar la subida del precio del crudo. No, se trata de liberar a los iraníes, que en la represión de los islámicos han perdido más vidas que todos los muertos por la guerra, al menos por el momento. 

Vicepresidente JD Vance: imaginaos que llega un terrorista con un chaleco, con armas nucleares. Secretario de Estado Marco Rubio: los iraníes están atacando hoteles, están atacando embajadas... imaginaos lo que harían si tuvieran armas nucleares

Y ahí Europa debería ayudar porque... ésta sí es su guerra. El acuerdo de paz me lo están pidiendo ellos a mí, no yo a ellos. Me extraña: hablamos de fanáticos.

Intervenciones en la rueda de prensa conjunta: vicepresidente J. D. Vance: imaginaos que llega un terrorista con un chaleco... con armas nucleares. Secretario de Estado, Marco Rubio: los iraníes están atacando hoteles, están atacando embajadas... imaginaos lo que harían si tuvieran armas nucleares.

 

 

El hombre del Pentágono. Pete Hegseth simplemente ataca los medios, para eso es periodista: esto es un éxito de Estados Unidos y un fracaso de Irán. Pues no, el éxito será terminar con la República Islámica. Otra cosa será un fracaso.

Y ojo, porque con el fanatismo no se negocia, al fanatismo hay que derrotarle.

El hombre del Pentágono. Pete Hegseth simplemente ataca los medios, para eso es periodista: esto es un éxito de Estados Unidos y un fracaso de Irán. Pues no, el éxito será terminar con la República islámica. Otra cosa será un fracaso.

Esta guerra puede acabar siendo, y a eso tiende, global. Ahora bien, aún peor es que se convierta en una guerra injusta. Donald: libera a los iraníes, y al mundo, de los fanáticos chiítas. Y Europa debe apoyarle para conseguirlo... por justicia. 

Pero los riesgos son grandes. Grandes no, enormes. Ya era hora de que alguien los asumiera pero ese alguien, Donald, no debe olvidar el fin de esta guerra, que parece haber olvidado.