Consejo de Ministros del martes 12 de mayo. Elma Saiz se lamenta de los dos guardias civiles asesinados por los narcos pero no logra ni articular una frase en defensa de Fernando Grande-Marlaska, que no acudió al funeral por tres motivos: soberbia, soberbia y soberbia. 

Elma Saiz no consigue articular una frase en defensa de sus compañeros Marlaska, que se negó a acudir al funeral por los guardias civiles asesinados por los narcos y de Marisu Montero, quien habló de "accidente laboral"

Y lo mismo le ocurre cuando trata de disculpar -bueno, ni lo intentó- a Maria Jesús Montero, que habló de "accidente laboral".

Pero la estrella de este consejo era, cómo no, Mónica García, quien aún no aspira la santidad. Presenta el proyecto de ley de integridad de la sanidad y la reforma del copago farmacéutica. Con la ley, García pretende nacionalizar pero sin pagar, es decir, pretende expropiar. 

 

 

Pretende cargarse la sanidad privada, que no deja de ser esa sanidad a la que acude todo aquel que puede permitírselo. 

Encima, sube los fármacos a la clase media, a coste de modificar los descuentos que se aplican según baremos de riqueza.  

En todo caso, no creo que pueda aprobar esa ley dado que está en minoría en el parlamento.

Una muestra más de un Gobierno que no gobierna pero no se levanta del sillón, sencillamente.