Tiene toda la razón Economist&Jurist al concluir que cuando se nos dice que no hay que alarmar a la sociedad con bulos, lo que se nos está diciendo es que la sociedad sufre cierto retardo mental, el suficiente como para comprender la realidad por sí misma. Por eso, hay que dorarle la píldora, ocultarle la realidad, mentirle con delicadeza, a fin de que no se nos deprima. 

Minimizar la verdad, constituye, además, una posibilidad sin parangón para que el Gobierno se ponga medallas. Mónica García -médico, madre y ministra- estaba feliz en Tenerife, explicando a la gente que ella no estaba allí para discutir con el Gobierno canario ni para poner como no digan dueñas a la oposición -¡Noooooooooo!- sino para salvar vidas y que, modestia parte, el Ejecutivo Sánchez -y ella misma, por qué no reconocerlo- lo había hecho de cine... una vez más. Ni se preocupó en practicar esa falsa humildad según la cual, "esto es un éxito de país". No, esto es un éxito del Gobierno en general y de Moni en particular. Y por cierto, el éxito ha sido de la sanidad pública y de todo lo público... porque Moni necesita seguir viviendo del chollo de lo público, es decir, de los impuestos de todos los privados. 

Ahora bien, maximizar y minimizar vienen a ser lo mismo o, al menos, constituyen dos caras de la misma moneda. Y es que sólo aterrorizando, sólo maximizando el hantavirus, sólo asustando a la gente con un peligro próximo, peligro telúrico, naturalmente, cuando más indefinible mejor, más eficaz cuanto más vaga resulte su descripción, puede conseguirse que el ciudadano te entregue su bien más precioso: su libertad.

Un hombre con miedo andará a cuatro patas si el poder le convence de que andando a cuatro patas tiene una posibilidad de salvar la vida.

andando a cuatro patas ok

 

No saben que la muerte es inevitable... porque el miedo les impide pensar y, sobre todo, les impide decidir.