La carestía de la vivienda, en propiedad, que es a lo que todos deberíamos aspirar, y en alquiler, se ha convertido en la principal preocupación de los españoles.

Eso no es noticia, pero conviene aclarar varios conceptos, que sí son noticia porque los olvidamos ayer. 

Lo primero: el precio justo es el que decide el mercado, no el Gobierno. Los políticos deben actuar sólo en caso de crisis social aguda y sólo si antes se han ganado la confianza del mercado. ¿Y saben qué? Con la ley de vivienda, los españoles no confían en el Gobierno Sánchez.

Los políticos deben actuar sólo en caso de crisis social aguda y sólo si antes se han ganado la confianza del mercado. ¿Y saben qué? Con la ley de vivienda, los españoles no confían en el Gobierno Sánchez

Lo que etá ocurriendo ahora mismo en España constituye un ataque en toda regla contra la propiedad privada. El mismo Ejecutivo que asegura proteger a los vulnerables, fomenta la okupación de la propiedad ajena. y encima niega que exista dicha okupación. 

¿Qué ocurre con los pisos de alquiler, que no deberían ser la prioridad? Pues que el Estado ha puesto todas las barreras burocráticas, urbanísticas, fiscales y ecológicas, para construir vivienda, por lo que nadie construye... y volvemos así al origen del problema.

El Gobierno debería haber construido más viviendas públicas y, en la vivienda libre, que el mercado decida el precio adecuado. Si es muy alto, otro lo ofrecerá más barato... siempre que le dejen construir

Al fondo: el Gobierno -éste y los anteriores- deberían haber construido más viviendas públicas y, en la vivienda libre, dejar que el mercado decida el precio adecuado. Si es muy alto, otro lo ofrecerá más barato... siempre que le dejen construir. 

En todo caso, el mercado decide el precio justo mucho mejor que el Gobierno… por muy 'tensionado' que esté el mercado. La solución al problema de la vivienda es… más viviendas.