
Digamos que hay dos Donald: el que defiende al débil del fuerte, que merece todo nuestro aplauso y el que pone precio a esa defensa
Descarto que haya elecciones en Venezuela, por el momento. Al mismo tiempo, yo soy el que manda en Venezuela. Pues muy mal, Señor Trump.
Hay dos Trump: el que defiende al débil del fuerte, que merece todo nuestro aplauso y el Trump que pone precio a esa defensa. Y esto, aunque en sus peticiones económicas tiene razón
Veamos: lo que Trump hizo bien fue secuestrar al tirano Nicolás Maduro y no perjudicar a los tiranizados por Maduro. Esto segundo hubiera sido el resultado de una invasión de Venezuela.
Lo que Trump hizo mal: dejar a Delcy Rodríguez, la segunda del tirano, a cargo de la transición hacia la libertad y solicitar un botín. A lo mejor no consigue ni lo uno ni lo otro.
Digamos que hay dos Donald: el que defiende al débil del fuerte, que merece todo nuestro aplauso y el que pone precio a esa defensa. Y esto, aunque en sus peticiones económicas tiene razón. No olvidemos que Hugo Chávez nacionalizó el petróleo y que, ahora mismo, por ejemplo, la petrolera española Repsol, extrae crudo, aportando su tecnología, para que Venezuela le pague su deuda, cosa que hace gota a gota.
Trump no ha roto ningún orden mundial porque lo que había, y hay ahora mismo, es un enorme desorden mundial
Lo más importante: Trump no ha roto ningún orden mundial porque lo que había, y hay ahora mismo es un enorme desorden mundial, con un neocomunismo que se presenta como democracia parlamentaria y que se extiende como una mancha de aceite por el mundo... mientras Europa mira hacia otro lado y dice que llueve.










