Pascua Militar, que se celebra el día de Reyes. Pedro Sánchez no acude, pero Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska sí. Como recuerdan en el PP, ha sido otra bofetada del presidente del Gobierno al Rey, mientras éste, no sólo otorga sino que aplaude y se muestra dócilmente sumiso a los presupuestos progres de Sánchez.

Tanto es así que Felipe VI acepta el Orden mundial actual que, sin citar a Venezuela, naturalmente, no se puede entender sino como una crítica a Donald Trump, que es quien presuntamente esté rompiendo el Nuevo Orden Mundial. Majestad: no existe el orden mundial sino un feroz caos global. 

En concreto, el carrerón regio tocó fondo con su discurso en la ONU, donde puso a España como referente internacional de la salud Sexual y reproductiva, es decir, del aborto. 

A partir de ahí, la deriva regia no encontró límites: tras ratificar al sanchismo en sus postulados sobre feminismo y panteísmo ecológico, Felipe VI le hace otro regalo a Sánchez, en la Pascua Militar: vende ante los militares el mito de la multilateralidad.

Para entendernos, multilateralidad es la nueva tesis neocomunista no para conseguir una nueva unipolaridad alrededor de Oriente: Cnina, India y Rusia, así como el mundo islámico, sino para atacar a Estados Unidos, cabecera de Occidente... y a Donald Trump en particular. 

Pedir multilateralismo es como conceder cinco minutos a los nazis y cinco minutos a los judíos del holocausto. Como conceder que los dos bloques enfrentados, el Occidente cristiano y libre y el Oriente comunista y ateo -sí, el panteísmo es una forma de ateísmo- son iguales y deben mantenerse en guerra fría, un equilibrio en el que nadie debe ganar y nadie debe perder... mientras nos sometemos a ese Nuevo Orden dictatorial. Pues no: deben ganar los buenos, los partidarios de la libertad y de la cosmovisión cristiana de la existencia y, perder los malos. Y esto por dos razones: porque es lo justo y porque es lo mejor para el destino de la humanidad

Lo más importante: no existe el derecho internacional, lo que existe es el derecho natural que, de ser aceptado por la mayoría de la humanidad, proporcionaría un espléndido consenso internacional de no agresión

El apocamiento regio ha sido aprovechado, de inmediato, por la titular de Defensa, Margarita Robles, quien habla de ruptura -por lo de Venezuela, naturalmente- del ordenamiento jurídico internacional. 

A ver Margarita: no existe el ordenamiento jurídico internacional. Lo que existe, o debería existir, es un entendimiento entre hombres y pueblos libres, que deciden no matarse entre sí y que han creado una cosa llamada Naciones Unidas -que ha pasado de juez a parte desde hace un cuarto de siglo- como arbitro para evitar el conflicto. 

Tras aceptar lo de la salud sexual y reproductiva, o sea, el aborto, Felipe VI le hace otro regalo a Sánchez: vende ante los militares el mito de la multilateralidad

Pero aún hay algo más importante: no existe el derecho internacional, lo que existe es el derecho natural que, de ser aceptado por la mayoría de la humanidad, proporcionaría un espléndido consenso internacional de no agresión, de entenderse con el diálogo y no con la fuerza.

¡Menuda Pascua Militar! Pero el responsable en esta plaza ya no es Sánchez, ni Robles ni -esto no se lo van a creer- ese saquito de mala leche llamado Grande-Marlaska. El culpable es el presidente del acto y máxima autoridad militar española, un tal Felipe de Borbón y Grecia.