Sr. Director:
Frente a la campaña contra la gran herencia española que han lanzado tanto el expresidente de México, López Obrador, y que la ha continuado con especial virulencia la actual presidente Claudia Sheinbaum, es necesario reivindicar la gran herencia cultural-católica de la gran monja Sor Juana Inés de la Cruz, la mayor representante de la herencia cultural española: teóloga, narradora y poeta. Sin duda una de las mujeres más extraordinarias en la Lengua de Santa Teresa y Cervantes. Esta ilustre mujer a los ocho años compuso un poema en alabanza del misterio Sacrosanto de la Eucaristía. Presencia verdadera y real de Jesús Sacramentado bajo las especies de pan y vino consagradas. A los 17 años supera con éxito un riguroso examen que analiza sus escritos y su ortodoxia.
En 1669 después de probar unos meses como postulante en las Carmelitas de Santa Teresa, abandona su intento e ingresa en las Monjas Jerónimas. En el monasterio se dedicó intensamente a su inclinación natural por las letras; reúne 4.000 volúmenes de las más diversas materias; Teología, Filosofía, Lengua y Literatura y Ciencias de la Naturaleza. Dominaba el latín escribía y hablaba las lenguas de los nativos mexicanos. Esta ilustre monja cuidó de su comunidad durante la peste que asoló México, siendo ella misma víctima. En su famosa PROTESTA dejó un testimonio biográfico de sus valores: profunda religiosidad católica y Fe inquebrantable en la Fe y en Magisterio de la Iglesia. Gran poeta barroca, rivaliza en grandeza con el mismo Góngora. Los temas del amor humano entre hombre y mujer los trató con gran perspicacia y sensibilidad, defendiendo siempre a las mujeres de los ataques machistas de los hombres de su tiempo.
Sor Juana Inés de la Cruz llegó a los más alto de la poesía filosófica en su magno poema PRIMER -SUEÑO; 1000 versos endecasílabos y heptasílabos con estructura estrófica de silva. Una especie de reflexión poética sobre la creación. Sor Juan Inés no es una poeta fría y cerebral, todo lo contrario, en su poesía predomina una espontaneidad y feminidad que la hacen única como a Santa Teresa. En el magno poema, Narciso Divino, se puede comprobar una profunda síntesis de la esencia constitutiva de la cultura mexicana: lo católica lo español y mestizaje indígena, expuesta en auto sacramental de extraordinaria belleza y profundidad teológica.
Por esta época del siglo XVII, otra monja excepcional en España (Soria) Sor María de Jesús de Ágreda, escribía otra obra cumbre LA MÍSTICA CIUDAD DE DIOS, una biografía espiritual de Nuestra Señora la Virgen María, mientras por el don de la ubicuidad, evangeliza indios nativos de Nueva España (México) quienes aún tienen gran afecto a Sor María de Jesús a quien llaman DAMA AZUL por el color de su hábito Concepcionista.









