Óscar Puente es el ministro que más usa la red social X (antes Twitter), pero también el que está demostrando tener más caradura. Eso sí, ahora parece que Fernando Grande-Marlaka quiere quitarle parte de esos ‘logros’ porque su Ministerio (el de Interior) ha presumido de que “el buen mantenimiento puede evitar accidentes”, pero lo hace sólo como una recomendación antes de usar la bici. ¡Sí, han leído bien, la bici!

Lógicamente, el post del Ministerio del Interior ha provocado la respuesta de unos cuantos usuarios en X, que han recordado que eso del buen mantenimiento para evitar accidentes debería aplicarse en materia ferroviaria, recordando con fotografías el trágico accidente ocurrido en Adamuz el pasado 18 de enero. Y más cuando ya se ha comprobado el grave déficit en mantenimiento que hay en España en materia ferroviaria, sobre todo, tras los 46 muertos en el accidente de Adamuz y el maquinista fallecido en Gelida al caer un muro a las vías. Sin embargo, el ministro Marlaska prefiere mirar hace otro lado, como también hace Puente, quien insiste en alta velocidad a 350 kilómetros por hora, igual que ha seguido defendiendo que “el tren vive en España el mejor momento de su historia”, aunque se trata de una historia de caos inmenso que no ha parado de crecer... y su penúltima muestra se ha visto este lunes con retrasos en los trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía por una incidencia en una maquinaria de vía. 

Los usuarios de X también recuerdan al Departamento de Marlaska el grave déficit en mantenimiento que hay en otra de sus materias: las carreteras.

Además, recuerdan que la falta de mantenimiento también provocó la muerte de seis estudiantes al romperse la pasarela costera de El Bocal, en Santander, el pasado 3 de marzo. Un asunto que, según la juez que instruye la causa, corresponde a la Demarcación de Costas en Cantabria, la cual depende del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (o sea, del Departamento de la ‘climática’ Sara Aagesen). 

Menos mal que los ministros aún no han logrado acabar con el sentido del humor de Juan Español, pese al descontento y la indignación.