Las pensiones y su pago se han convertido en un problema creciente para España, Alemania y Francia, que pone en peligro de quiebra sus economías. A esto se suman las caídas de natalidad y el envejecimiento de la población que sufren, estando en invierno demográfico, pero entonces, ¿por qué no apuestan más por defender la vida y no el aborto? Porque son muy progres y prefieren apostar por una cultura de la muerte, tristemente, aunque necesiten más niños para sostener sus economías y Estados del Bienestar.

Cada mes, la nómina de pensiones contributivas en España registra un nuevo récord, pero tranquilos, el progre Pedro Sánchez lo quiere arreglar con regulación de inmigrantes, trabajos temporales y paguitas… Claro que como eso no es la mejor solución, algo de sensatez ha encontrado un hueco y se ha apostado por la jubilación flexible, que entra en vigor este viernes. Una reforma con la que, por ejemplo, algunos jubilados podrán volver a trabajar como autónomos y mantener parte de la pensión. Sin embargo, no será suficiente para evitar la imparable quiebra del Estado… y habrá otra medida más impopular: desde 2027 habrá que cotizar más para cobrar el 100%. Eso sí, se apuesta por el aborto y la eutanasia más que por proteger el derecho a la vida y fomentar la natalidad, por ejemplo, con el salario maternal hasta que el niño cumpla 18 años y no con el parche actual de 1.200 euros anuales, sólo durante sus tres primeros años de vida.

En el caso de Alemania, el canciller, el conservador Friedrich Merz ha optado por suprimir la jubilación anticipada a los 63 años con el 100% de la pensión. “La cuestión de la jubilación anticipada ya la hemos abordado en el comité de coalición (formado por la CDU, el SPD y la CSU), y estamos de acuerdo en que debemos eliminar todos los incentivos”, ha señalado Merz. Al mismo tiempo, estudia que la edad ordinaria de jubilación supere los 67 años a partir de 2032 y retrasar gradualmente el retiro de los nacidos desde 1965 en adelante, así como vincular la edad de retiro a la esperanza de vida. Aunque en Alemania hay más ayudas a la natalidad, que duran hasta los 18 años o incluso más allá si el niño va a la universidad, también es legal el aborto durante las primeras 12 semanas de embarazo y el suicidio asistido, aunque la eutanasia activa directa (en la que un médico suministra una sustancia letal) sigue prohibida.

Y en Francia, el progre Emmanuel Macron se está planteando congelar las pensiones máximas el próximo año. Pero ya saben que el amigo de Sánchez, a pesar del invierno demográfico de su país, defiende el aborto… y hasta lo convirtió en un derecho constitucional, siendo el primer país del mundo en hacer tal barbaridad. Además, Francia acaba de legalizar la eutanasia y el suicidio asistido

En resumen, cada vez habrá menos españoles, franceses y alemanes... y así es difícil pagar las crecientes pensiones de sus países. Se necesitan más niños. 

Pero ojo, a lo que proponen progres ONGs financiadas por Europa. ¡Lamentable, la vida es el primer derecho humano de todos!