El pasado 30 de agosto, Mons. Cerro Chaves, arzobispo de Toledo y primado de España, abrió la puerta santa con la que dio comienzo la celebración de un Año Santo Guadalupense (en España) hasta su conclusión el 8 de septiembre de 2027.

Cada vez que el 6 de septiembre coincide en domingo, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, se celebra un año santo, tal y como determinó el Papa San Pío X.

La última vez que se celebró este Año Santo Guadalupano fue desde el 2020 hasta el 2022 debido a la pandemia que sufrimos, año jubilar que contó con la participación de unos 300.000 peregrinos.

A lo largo de este tiempo de gracia que es el año jubilar se nos invita a contemplar a María, la Madre del Señor y Madre de la Iglesia, para vivir nuestra fe en Jesucristo como lo hizo Ella, convirtiéndonos en discípulos-misioneros del Evangelio de la Salvación.

No se trata meramente de un recuerdo más o menos bello, sino de un compromiso por parte de todos los miembros del Pueblo de Dios (pastores y fieles) para fortalecer nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad, para centrarnos en Cristo y en su buena noticia, para orar con mayor intensidad, para acercarnos a los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía, para hacer el bien y estar al lado de los más pobres comprometidamente y no sólo de forma asistencial.

Peregrinemos al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Extremadura para venerar la imagen de la Virgen Santísima, pues Ella es la Patrona de todas las tierras de habla hispana y ostenta el título de Reina de las Españas, según la tradición católica.

El Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe está regido actualmente por los franciscanos y tiene el título de basílica, otorgado por el Papa Pío XII en 1955. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993.