Cuando todavía sentimos en el paladar el agradable sabor de Ratatouille llega a las pantallas otro estreno que se cuece entre fogones: Sin reservas. Esta comedia romántica no resulta tan original en su argumento como la de los ratones de la factoría Pixar pero también deja un buen sabor de boca.

Sin reservas es el remake americano de Deliciosa Martha una comedia alemana, estrenada en el año 2001, que gustó a todos los que la vieron. Tiene como protagonista a una solitaria e inflexible chef de cocina a quien la vida le cambia por completo cuando tiene que hacerse cargo de la custodia de su sobrina y, además, conoce el amor personificado en otro chef (especialista en cocina italiana) que adereza sus platos con buen humor. Me dirán que este mismo argumento, con ciertas variantes, también había sido llevado a la pantalla en otras ocasiones (por ejemplo, en Baby, tú vales mucho). Pero aquí el toque culinario se mezcla con el sentimental en una dosis adecuada.

Tanto Catherine Zeta Jones como Aaron Eckhart componen una buena pareja, aunque la que se lleva el gato al agua es la niña Abigail Breslin (muy aclamada por Miss Sunshine). Sin encontrarnos ante una película redonda (es bastante previsible en su desarrollo) hay imágenes que consiguen emocionar al espectador: como aquella en la que vemos a la severa chef llorando a todo trapo en la despensa de la cocina del restaurante tras el fallecimiento de su hermana.

Finalmente, para los aficionados a la ópera (que se encuentren de luto tras la muerte de Pavarotti) Sin reservas también puede ser una buena opción porque el sous-chef es un enamorado del bel canto, y del genial tenor italiano,y siempre escucha esa música magistral mientras prepara sus imaginativos platos. Para estos espectadores resulta muy recomendable la banda sonora de la película.

Sin reservas se estrena el viernes 21 de septiembre
Para: Los que aprecien las comedias sentimentales aderezadas de buen gusto.