Casi 3.300 empresas y familias se declararon en concurso de acreedores (suspensión de pagos) durante el primer semestre de 2009 en España. Eso supone que se han triplicado las cifras del primer semestre del 2008, mientras se espera que el otoño, tras el paréntesis veraniego, multiplique las insolvencias, especialmente entre las pymes y los autónomos.
A pesar de que la reforma de la Ley Concursal aprobada por el Gobierno Zapatero, aprobada en el primer trimestre, trata de reducir el número estadístico de afectos, la crisis es tan profunda que el segundo trimestre del año ha constituido la puntilla para muchas pymes -las más afectadas- que ni tan siquiera han podido llegar al verano.
Por actividad, la construcción se lleva la palma en insolvencia, seguido de la energía el transporte y los servicios. Pero, sobre todo, sea del sector que sean, las pymes.









