Sr. Director:
El viernes andaba yo por casa ocupada en las tareas, tenía la radio puesta y, de pronto escucho a la señora María Gámez una frase dentro de su campaña electoral, en la que decía: "nosotros sí iremos a votar como siempre hacemos, ellos irán después de misa".

 

Yo, me apliqué el parche y, efectivamente como todo católico consecuente -¿que también creo los hay en su partido?-, nuestra primera obligación es la de cumplir con el tercer mandamiento de la Ley de Dios y luego con nuestro cumplimiento de los deberes civiles, que de acuerdo con nuestra conciencia votamos a los que nos merecen más confianza y encontramos más preparados para llevar las riendas del pueblo. Así que hice lo que usted pregonaba, "ir primero a Misa y luego fui a votar".

No es que yo me alegre de su terrible derrota, pero le voy a dar un consejo que puede que le venga bien para su futuro, tanto en la vida privada como pública, defienda sus ideales con todas sus fuerzas, pero sin ofender al adversario, porque los católicos no nos dedicamos a insultar a usted ni a nadie, aunque piensen diferente.

Ya de paso y aunque no lo crea, le deseo un feliz embarazo y que esa criatura venga al mundo en perfectas condiciones, este es el mejor regalo que puede recibir usted este año, "ser madre". Con mi mayor respeto reciba un cordial saludo,

María Muñoz