El Gobierno español se niega a hablar de Aerolíneas Argentinas, a pesar del compromiso de Rodríguez Zapatero y Néstor Kirchner para buscarle una solución al caso. Aerolíneas fue regalada por el Gobierno Aznar al grupo Marsans, propiedad de Gonzalo Pascal y Gerardo Díaz, vicepresidentes de CEOE, a quien, además, ofreció una cantidad que, por le momento, podemos cifrar en 758 millones de dólares para reflotar la aerolínea de bandera argentina.

Pues bien, el Gobierno argentino ha llevado a Marsans a los tribunales, y le acusa de que sus cuentas no están claras, como no lo está el uso que se ha hecho del dinero público español. En el mismo sentido se ha manifestado el Tribunal de Cuentas, cuyo informe sobre la privatización de Aerolíneas ha sido demoledor. Por su parte, los sindicatos de pilotos y de técnicos, APLA y APTA, se han unido y más sencillamente acusan a Marsans de estafa binacional. Y así, mientras el secretario de Estado, Miguel Sebastián, se lo toma con calma, la situación de Aerolíneas atraviesa su peor momento.

Tanto es así que Marsans, a través del portavoz de Aerolíneas ha amenazado al Gobierno Kirchner con cerrar rutas y despedir personal. En concreto a 1.000 trabajadores de los 8.000 que componen la plantilla. No olvidemos que la amenaza resulta especialmente grave en un país de 3.000 km. de longitud donde el transporte aéreo es una prioridad. Y resulta que Marsans tiene el práctico monopolio del cabotaje.