Ambientada en el Tokio actual esta amable película está basada en un hecho que parece increíble, pero es verdadero: la proliferación de negocios de alquiler de personas, que tienen en su plantilla actores que interpretan a padres, amigos, cónyuges u otros papeles por una tarifa por hora para cubrir un momento o una situación emocional determinada. Algo que nos habla, como dice su propio director, Hikari, de ”la soledad, el aislamiento y la falta de aceptación social sobre terapias para combatir ambos fenómenos” en la sociedad japonesa. Este fenómeno de Rental Family o, si lo prefieren, de familias de alquiler comenzó en los años 80 y se calcula que hay ya 300 empresas en ese sector.

En este contexto, el film tiene como protagonista a un solitario actor estadounidense, instalado desde hace unos años en el país nipón,  que busca un sentido a la vida hasta que encuentra trabajo en una de esas agencias japonesas de "familias de alquiler". Lo que en principio acepta como una forma de sobrevivir, ante su inestabilidad laboral, pronto se convierte en algo más serio cuando, sin pretenderlo, empieza a establecer vínculos auténticos con algunos de sus clientes.

Si el primer asunto en el que se ve inmerso este hombre es un caso de ideología de género y no cala, las dos historias en las que se involucra de forma auténtica llegan al corazón. Hablamos de una madre soltera que le contrata para ser el padre, con el fin de que acepten a su hija en un colegio de calidad, y el de un actor octogenario, antaño una estrella, que está perdiendo la memoria al mismo tiempo que su esperanza, y cuya hija contrata a la agencia para que el actor interprete a un periodista para reivindicar el pasado del padre.

El conocido actor Brendan Fraser realiza una actuación llena de matices, interpretando a un hombre bueno que quiere ayudar a los demás. Las conversaciones con la niña que anhela un padre son preciosas, pero también la relación de camaradería que emprende con sus compañeros de la agencia.

Para: los que les agraden las películas deliciosas que dejan buenas vibraciones.