Un profesor de Ciencias bastante atípico, Ryan Grace, especialista en biología molecular, se despierta en una nave espacial, a años luz de la Tierra, sin recordar cómo se ha convertido en astronauta. A medida que recupera la memoria averigua su misión: descubrir qué misteriosa sustancia está provocando que el sol se esté apagando, lo que puede conllevar la desaparición de la humanidad. Grace recurrirá a sus conocimientos científicos, y a su creatividad, para buscar la solución, pero, afortunadamente, encontrará un inteligente aliado de otro planeta.

Lo más novedoso de Proyecto Salvación es que la mayoría de las películas de ciencia ficción poseen un argumento apocalíptico y serio mientras que este film es divertido y esperanzador, y eso que por el arranque de la historia no lo parece.

A Steven Spielberg, siempre interesado en el tema alienígena y que estrenará en junio su film El dia de la revelación, le han salido unos competidores de campañillas en este género. Porque los directores de Proyecto Salvación, Phil Lord y Christopher Miller , han realizado una excelente aventura espacial  que se sustenta en una idea motor  que sugiere que la supervivencia no es un acto en solitario sino que depende de la colaboración, más aún, que, incluso en la inmensidad del espacio, la conexión sigue siendo nuestro mayor valor. Por ello este film no es de catástrofes sino un relato donde prima el ingenio y la empatía hacia el otro.

Proyecto Salvación está repleto de profesionales a tener en cuenta, el escritor del relato es Andy Weir (autor de The Martian), los directores son Phil Lord y Christopher Miller (guionistas de la oscarizada Spider-Man: Un nuevo universo) y en la producción se  ha implicado también el protagonista del film, el famoso  actor Ryan Gosling. Este realiza una actuación memorable encarnando a un héroe por accidente. Como ocurre en  la magnífica La llegada, de Denis Villeneuve,  aunque el extraterrestre de turno no sea precisamente un producto visualmente demasiado atrayente ni conseguido, la calidad del relato hace que eso pase a un segundo plano. En esta ocasión para reírnos de la inquebrantable y graciosa amistad que surge entre Grace y el extraterrestre Rocky.

Sin duda uno de los retos a los que se enfrentó el guonista David Godard fue cómo transcribir lo que ocurre en la mente de Grace, los recuerdos de su pasado que regresan a su memoria tras el coma inducido, y esto lo resuelve con unos certeros y bien encajados flash back sobre cómo Grace era un hombre corriente en la Tierra.

Con una puesta en escena adecuada, que recrea perfectamente las naves espaciales (en el exterior y en el interior), y unos efectos especiales certeros el film es un canto a la esperanza  que cuenta con una banda sonora original donde se integran temas que expresan tanto la soledad del astronauta en la nave Hail Mary como otros más alegres cuando surge la inesperada amistad.

Una historia que funciona de principio a fin.

Para: los que quieran ver una Buena película de aventuras espaciales y de amistad.