Nueva revisión de un clásico de ciencia ficción escrito por Richard Matheson, que fue llevado a la gran pantalla por primera vez en 1957. El inolvidable protagonista de The Artist, el actor francés Jean Dujardin está al frente del reparto de esta nueva adaptación. A más a más, el intérprete galo fue el impulsor del proyecto y el que convenció al director holandés Jan Kounen, dándole un giro existencialista que la convierte en una película realmente interesante.

Paul es un padre de familia ejemplar y el dueño de una empresa de construcción naval. Durante uno de sus habituales baños en el mar, es testigo de un extraño suceso meteorológico. A partir de ese momento empieza a encoger sin explicación científica posible.

El film, del año 1957, en plena Guerra Fría, contenía, entre otras cosas, una advertencia sobre la energía nuclear y su uso. La versión actual es más intimista y reflexiona sobre la insignificancia del ser humano y también los límites de la ciencia. Igualmente, también habla de supervivencia, muchas veces con miedo, de resistencia. Siguiendo al solitario protagonista, el espectador percibe la paradoja de lo infinitamente pequeño que es frente a la mente tan grande que posee.

En lo que coinciden ambos filmes es en que tienen una parte importante de efectos especiales para recrear el mundo que rodea a ese individuo a medida que empequeñece de tamaño, algo que le obliga a enfrentarse a enemigos tan letales como una vulgar araña. Al mismo tiempo que ofrece imágenes tan bonitas como cuando se instala en la casa de muñecas de su hija Mia y empieza a jugar con ella, mucho más de lo que lo había hecho hasta ese momento.

Con una acertada banda sonora de Alexandre Desplat, El hombre menguante vuelve a demostrar el talento interpretativo de Jean Dujardin, puesto que toda la película descansa en su actuación, más aún si tenemos en cuenta que rodó toda la película en solitario debido a que la mengua de tamaño de su personaje le obligaba a rodar en platós digitales.

Para: los que quieran ver una película que combina espectáculo con reflexiones existencialistas.