• Gallardón quiere resucitar el Aznarismo.
  • Es el antimarianismo… nacido del PP.
  • En principio no sería un partido, sino una corriente… con los damnificados por Rajoy.
  • El Congreso es la oportunidad de crear esa corriente.
  • Hablamos del propio Gallardón, Ana Botella, Esperanza Aguirre, Federico Trillo… incluso Álvarez Cascos.
  • La idea fue expresada por don Alberto: el PP ha traicionado sus principios por cálculo electoral.
  • Y debe ser cierto porque lo dice hasta Gallardón.
  • Eso sí, Aznar no desciende del pedestal: se queda en FAES, pero en una FAES enfrentada a Génova.
  • ¿Posibilidades de éxito? Sólo si Mariano insiste en despreciar el voto cristiano y en dejar cadáveres por el camino.
"Es el espíritu del 12 de febrero", admite un conspirador, ligeramente cachondo. Y es que, en esa fecha, precisamente el 12 de febrero -en la que se supone tendrá lugar el Congreso del PP-, Rajoy piensa darse un baño de multitudes. No se trata, por tanto, de crear un nuevo partido político conservador, sino de una corriente. ¿Y dónde mejor para crear una corriente que al rebufo de un congreso? Pero queda mucho por aclarar. Hablo de la conspiración de cabreados del PP y damnificados de don Mariano Rajoy. El exministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón ha sido el primero en levantar la voz: "El PP ha traicionado sus principios por cálculo electoral". Pues chico, cuando el mismísimo Gallardón habla de principios… no seré yo quien le contradiga. Sólo me preguntaré de qué valores está hablando. A lo mejor se trata de valores bursátiles. En cualquier caso, hágase el milagro y hágalo el diablo. Lo que está ocurriendo, según fuentes de la propia conspiración, es lo siguiente: Gallardón, apoyado por antiguos subsecretarios y secretarios de Estado, intenta resucitar el Aznarismo, ahora que el Marianismo ha roto con él. Esto resulta muy útil porque la figura que da nombre a la corriente, un tal Aznar, no se baja del pedestal. El césar no quiere volver a ser César y se conforma con tocarle las narices a su sucesor (en ocasiones, todo hay que decirlo, muy bien tocadas). Y así, asegura que seguirá reinando, rey emérito, desde FAES, convertida en una FAES enfrentada a Génova, naturalmente. Eso deja a Gallardón como jefe de los conspiradores. Por ahora, aseguran las mismas fuentes, se trata de una corriente, no de un partido político, pero de una corriente que quiere recuperar el genuino PP, el de los valores. ¿Qué valores? Me alegro de que me formule esa pregunta… En cualquier caso, y saben ustedes que cuando se habla de valores se está hablando de valores cristianos. A lo mejor porque no hay otros. En cualquier caso, Gallardón se apoya en gente como Benigno Blanco, ex secretario de Estado con Isabel Tocino y con Álvarez Cascos, luego presidente del Foro de la Familia. Y lo que quisiera es contar con nombres como Ana Botella, despreciada por Rajoy y por Cristina Cifuentes, con Esperanza Aguirre, despreciada por Soraya Sáenz de Santamaría y por Cospedal, y otros despreciados, como Federico Trillo. Incluso Álvarez Cascos también serviría y podría traerse al Foro de Asturias con él. Ya saben: los valores, siempre los valores. Ahora bien, la fuerza de esta rebelión no debe despreciarse. Por varias razones. Porque es verdad que el Marianismo ha ido abandonando los principios cristianos. Ya lo había hecho Aznar, de acuerdo pero don Mariano ha llegado mucho más allá. En segundo lugar, porque Rajoy se ha ensoberbecido y a mayor soberbia más muertos por el camino. Hay muchos antiguos prebostes del PP que le tienen muchas ganas a don Mariano. Por ejemplo, dejó en la cuneta a su ministro más capaz de la pasada legislatura, José Manuel García Margallo, y al que le fue más fiel (aunque aquí también han influido otros factores) como fue el ministro del Interior, Jorge Fernández. Sí, Rajoy se ha enchulado y sus víctimas claman venganza. La unidad pétrea del PP podría entrar en una nueva etapa. Eulogio López eulogio@hispanidad.com