El padre Pío, el más taumatúrgico de los canonizados en el siglo XX, gritaba: "Dadme el arma, dadme el arma". Sí, ya sé que arma es femenino, pero lo de 'una arma' me suena fatal.

Se refería al rosario, porque esta oración mariana, según él, representaba el arma más poderosa del cristiano. No somos pocos los que estamos de acuerdo con él.

En un mundo que se hace viejo, no vendría nada mal rezar diariamente el Santo Rosario. Desde que se inventó, hace 1.000 años, el Rosario se ha convertido en la letanía más eficaz para cambiar el mundo. 

Y como ese mundo está envejeciendo, un consejo: rece el Rosario en familia. Sólo Santa María puede darle la vuelta a la tortilla. Los mensajes marianos en las apariciones del siglo XX siguen esa línea: la degeneración de este mundo encanecido ha llegado a tal calibre que sólo Ella, la Corredentora, puede salvarnos.

Un consejo: recuerden el rezo del Rosario en familia, porque en un mundo cada día más viejo, la familia es la única célula de resistencia a la opresión que nos queda.