Meliá superó por primera vez los 200 millones de euros de beneficio, en 2025 (200,2 millones). Es el resultado de una acertada estrategia llevada a cabo por Gabriel Escarrer, quien asumió todo el poder en junio de 2023, tras suceder a su padre como presidente.
En esta línea, los ingresos aumentaron un 3,2%, hasta los 2.077,5 millones, gracias a la mejora del RevPAR (ingreso por habitación disponible), que aumentó un 5,4% debido a la subida de tarifas, más que al aumento de la ocupación. El ebitda aumentó un 2,1%, hasta alcanzar los 544,7 millones.
Los buenos resultados se reflejaron en la subida del 7%, este jueves, en bolsa. Pero no es sólo hoy: duranre los últimos doce meses la compañía se ha revalorizado más de un 17%. Meliá, que abandonó el Ibex en julio de 2024, tras casi ocho años en el selectivo, vale más de 1.870 millones de euros en bolsa… y subiendo. A lo mejor debería volver al Ibex, que está huérfano de hoteleras.
Además del beneficio, el mayor logro de Escarrer ha sido reducir el apalancamiento hasta niveles prepandemia, sin reducir significativamente el negocio. Hablamos de un pico de deuda neta financiera de 1.255 millones, en 2020 y una ratio de apalancamiento que rondaba 10 veces ebitda. En 2023, año del relevo generacional, la deuda todavía era muy elevada, en 1.163 millones.
El año clave fue 2024, en el que la deuda se redujo hasta los 772,7 millones y el apalancamiento se situó en 2,2 veces ebitda, un nivel que se ha mantenido en 2025, con una deuda neta financiera de 755,3 millones, que le permite a Escarrer expandir el negocio con la apertura de 28 nuevos hoteles durante 2026.










