Estamos asistiendo al segundo error de Maurici Lucena como presidente y consejero delegado de AENA… y ojo, sucede en vísperas de su reelección, la cual se votará en la Junta de Accionistas que se celebrará el próximo día 16. El gestor aeroportuario ha tenido una idea de ‘altos vuelos’ para tutear a Planeta y el galardón literario más importante y comercial de nuestro país, pues ha lanzado la primera edición del Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana, dotado con 1 millón de euros, de los que el 51% procede de dinero público, o sea, de todos los contribuyentes.

Recuerden que el Premio Planeta también da 1 millón de euros a su ganador, pero en ese caso sólo lo hace a costa de la editorial Planeta (que forma parte del Grupo Planeta, el cual preside José Creuheras), o sea, de una empresa privada… y no del erario público; y además, al finalista le abona 200.000 euros. Claro que AENA no sólo ha sido demasiado generoso con el ganador de su primer premio literario (en concreto, la escritora argentina Samanta Schweblin), sino que también ha dado 30.000 euros a cada finalista.

El gestor aeroportuario ha entrado en un terreno que no es propio de su actividad (el transporte aéreo) y ha entregado su galardón literario en una gala al estilo de Hollywood y con distintas ‘performances’ artísticas, a la que han acudido varios representantes instituciones, pero no el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, de cuyo Departamento depende AENA y que sí acudió a los Premios Goya que se celebraron en la Ciudad Condal el pasado 28 de febrero... y no al funeral católico por las 46 víctimas del trágico accidente ferroviario de Adamuz. ¿Los objetivos del galardón de AENA? Impulsar la creación literaria, el fomento de la lectura, y el fortalecimiento del vínculo entre la literatura y la sociedad. Todo ello reconociendo, a costa del dinero público (el 51% del capital de AENA es propiedad del Estado a través de Enaire) y del privado (el 49% se privatizó hace unos años), obras de narrativa publicas en lengua española y en lenguas cooficiales (el catalán entre ellas, por supuesto) que destaquen por su calidad, originalidad y aporte cultural. Además, también quiere impulsar acciones de fomento de la lectura y del diálogo literario en nuestro país y en otros de Hispanoamérica.

En este contexto, conviene recordar el primer error que cometió Lucena en 2021. El socialista catalán se llegó a postular a vicepresidente de la Generalitat de Cataluña en las elecciones autonómicas del 14 de febrero de 2021, cuando AENA pasaba un mal momento, en el caso de que el exministro Salvador Illa saliera elegido presidente, pero al final esto no pasó y el cargo recayó en Pere Aragonès (de ERC). Años más tarde, de cara a las elecciones autonómicas catalanas del 12 de mayo de 2024, cuando AENA iba muy bien, Lucena no se postuló para un cargo político… y eso que es alguien mitad empresario y mitad político, y es, hasta ahora y sin duda, el gran ‘éxito’ del PSC entre las empresas públicas, semipúblicas y hasta privadas: Raül Blanco ya no está al frente de Renfe sino que es el director ejecutivo de estrategia de Sapa; Marc Murtra pasó de Indra a Telefónica y su gestión en la teleco ha llevado a pérdidas millonarias, al hundimiento de la cotización y a vender la mayoría de las filiales de Hispanoamérica (la penúltima ha sido la de México); y Ángel Simón se acaba de convertir en presidente de Indra.

Ahora el ‘proxy advisor’ Institutional Shareholder Services (ISS), que es el mayor del mundo, recomienda votar en contra de la reelección de Lucena como consejero de AENA y, por ende, como presidente y consejero delegado... porque no le gustan las acumulaciones de funciones y poder, y prefiere que los cargos de presidente y CEO estén separados. Recuerden que los asesores de voto de los inversores (principalmente de los accionistas institucionales) van dando a conocer sus recomendaciones de cara a los acuerdos que proponen las compañías para sus Juntas de Accionistas. A finales del pasado febrero, cuando Lucena dio a conocer los “imponentes” resultados de AENA durante 2025, el tercer año consecutivo con “cifras récord de actividad y económico-financieras”, se pronunció sobre la propuesta de reelección: “Sigo muy ilusionado” para continuar al frente del gestor aeroportuario, al menos, otros cuatro años. No olviden que ya lleva más de siete años en el cargo, pues se convirtió en su líder en julio de 2018. 

En el caso de AENA, conviene referir que octubre de 2020 se nombró a un segundo consejero ejecutivo: Javier Marín. En febrero de 2023 ascendió a vicepresidente segundo, pues el primero es el independiente Jaime Terceiro, y la rareza de 2020 se repitió con su reelección hace un año. Sin embargo, parece que eso no basta para el ‘proxy’ ISS... y en la Junta de 2022, un 17% de los accionistas siguió su recomendación y votó en contra de la renovación de Lucena.

También es previsible que haga sus recomendaciones el ‘proxy’ Glass Lewis. Eso sí, aún habrá que esperar para ver que vota el incordiante y activista fondo británico The Children's Investment Fund Management (TCI) que fundó Chris Hohn en 2003 y que es el primer accionista privado del gestor aeroportuario español. Actualmente, Hohn posee un 6,257% (un 3,416% a través de TCI) de AENA y su penúltimo conflicto con Lucena se dio el pasado otoño, cuando intento cierto chantaje por la cesión de parte de la gestión de las aeropuertos a las autonomías... y amenazó con “acciones legales” si no luchaba para subir las tasas. Al final Lucena ha logrado subirlas, cabreando a las aerolíneas (especialmente a Ryanair), así que TCI estará contento en ese aspecto. 

Por ahora, el plan de pensiones californiano Clastrs ya ha señalado que seguirá la recomendación de ISS y rechazará la continuidad del socialista catalán. Eso sí, no hay que perder de vista que le nombró el Gobierno Sánchez... y el Estado controla el 51% del capital a través de Enaire, por lo que es muy probable que el socialista catalán sea reelegido. Además, influye que se destine el 80% del beneficio a dividendos. Y el fondo BlackRock posee un 5,037% del capital de AENA.