El primer año de Marc Murtra como presidente de Telefónica se saldó con unas pérdidas de 4.318 millones de euros, lo que significa que la compañía ha optado, finalmente, por presentar todos los impactos negativos en un solo ejercicio. Mejor una vez colorado que ciento amarillo. Ya veremos qué sucede cuando presente los de 2026.

Antes de entrar en materia, resulta significativa la reacción tibia en bolsa este martes, alternando subidas y bajadas del entorno del 0,3%. Lo habitual cuando una cotizada hace borrón y cuenta nueva es que las acciones se disparen, en previsión de un crecimiento futuro.

En el caso de Telefónica, sin embargo, no ha sido así. Ni siquiera la cotización se ha recuperado del desplome sufrido tras la presentación del nuevo plan estratégico Transform & Grow, en noviembre. En los últimos doce meses, la cotización de Telefónica ha caído más de un 13% y las ‘Matildes’ se intercambian a 3,67 euros. El problema de la teleco, lo hemos dicho muchas veces, son los ingresos. Como dicen ahora, faltan palancas de generación de ingresos, y si no aumentan los ingresos, la empresa muere.

Es lo que le ha sucedido a Telefónica en 2025, más allá de la venta de Hispanoamérica y el impacto del ERE. Los ingresos globales se redujeron un 1,5% y no superaron los 35.120 millones de euros y el ebitda cayó un 26,2%, hasta los 8.683 millones. El ebitda ajustado, por su parte, alcanzó los 11.918 millones, un 1,6% menos. El resultado antes de impuestos fue negativo en 1.403 millones, frente al beneficio de 2.589 millones de 2024. No, 2025 no ha sido un buen ejercicio para Telefónica.

De los cuatro mercados principales, sólo funcionan Brasil y España, y este último gracias a la inercia de la etapa anterior de Sergio Oslé. Los ingresos en nuestro país aumentaron un 1,7%, hasta los 13.012 millones y el ebitda ajustado creció un 1,1%, hasta los 4.691 millones.

Brasil, el segundo mercado más importante para Telefónica, registró unos ingresos de 9.451 millones, un 1,7% menores que en 2024 y un ebitda ajustado de 4.108 millones, un 0,2% inferior. Ahora bien, en moneda constante -el Real brasileño se ha depreciado- los ingresos aumentaron un 6,7% y el ebitda, un 8,4%.

El buen hacer de Brasil no es nuevo y responde a la estrategia llevada a cabo por el consejero delegado de la filial, Christian Gebara, el ejecutivo mejor valorado dentro de Telefónica. De hecho, en algún momento sonó como CEO del Grupo, pero él no quiere vivir fuera de su país. Sea como fuere, Telefónica Brasil vale, al cambio actual, unos 22.200 millones de euros, en bolsa, más que Telefónica en su conjunto, cuya capitalización bursátil ronda los 21.000 millones.

Alemania y Reino Unido son, actualmente, dos problemas. Telefónica Deutschland cerró 2025 con 8.172 millones en ingresos, un 3,8% menos, y un ebitda de 2.537 millones, un 8,2% inferior al de 2024.

La situación en Reino Unido no es mucho mejor, tampoco tras la operación Netomnia. El problema es mayor y consiste en que ninguno de los dos socios, ni Telefónica ni Liberty, quieren comprar el 50% que les falta. Y la deuda de Virgin Media O2 ronda la abultada cifra de 25.000 millones de euros.

Más allá de las cifras, Murtra afirmó este martes, durante la presentación de resultados a la prensa, que fue el BBVA quien solicitó la salida de José María Abril del consejo, al ser su inversión no estratégica y disponible para la venta, e inferior al 6,6% necesario para ocupar un sillón en el consejo. Curioso, porque el banco lleva 19 años con el 5% de Telefónica y con Abril en el consejo. En principio, no está previsto nombrar un nuevo vicepresidente, tras la salida de Abril que, como les contamos en Hispanidad, ha sido una cesión más de Carlos Torres frente al Gobierno Sánchez.

Por cierto, como adelantó Hispanidad, el ERE se ha encallado en las áreas globales al no alcanzar el número mínimo de salidas voluntarias. Preguntado al respecto, Emilio Gayo reconoció que se está negociando con los sindicatos para cubrir todas las salidas previstas de la mejor manera posible. No es probable que el asunto llegue a los tribunales, por el bien de Telefónica.

En definitiva, Murtra cerró su primer año con pérdidas de 4.318 millones de euros, un perímetro reducido a cuatro mercados, de los que sólo funcionan dos. La deuda financiera neta sigue elevada, en los 26.824 millones, a pesar de reducirse un 1,2% durante 2025. El presidente confía en el comité de dirección, que calificó de "extraordinario". No habrá más salidas, al menos de momento.