
Decir que PRISA “acelera su crecimiento” es una ilusión que está muy bien como mensaje de ánimo, pero poco más. El grupo que preside Josep Oughourlian sigue en quiebra técnica, con un patrimonio neto negativo de 353 millones de euros y una deuda neta de 779 millones. ¿De verdad una empresa con esos número se puede permitir el lujo de decir, no sólo que crece sino que “acelera su crecimiento”?. Lo único que debería hacer PRISA es cerrar, y a otra cosa, mariposa.
Dicho esto, las cifras del primer semestre muestran unos ingresos de 513 millones de euros, un 26% más que los del año anterior, y un Ebitda de 86 millones, un 70% superior. Las claves, según el informe remitido por la compañía a la CNMV, fueron “la expansión de los modelos de suscripción en Santillana y PRISA Media” y “la mejora del comportamiento de la publicidad”.
Aunque no hay cifras oficiales, podemos asegurar sin temor a equivocarnos, que esa mejora publicitaria tiene mucho que ver con la publicidad institucional, concretamente, la que destinan al Grupo los distintos ministerios del Gobierno Sánchez.
Para que se hagan una idea, la dueña de El País y La SER fue la empresa que más dinero se llevó de la publicidad del Gobierno Central (12,2 millones, el 16,6% del total), muy por encima de la segunda, que fue Atresmedia (8,9 millones, el 12,2% del total).
Alguno pensará que esa mejora de los ingresos llevaría a la empresa a reducir su elevada deuda, pero nada más lejos de la realidad. La deuda neta cerró el semestre tal y como lo comenzó, en 779 millones de euros, lo que vuelve a poner sobre la mesa el hecho de que no estamos ante una empresa normal. O si no, hagan la prueba y presenten en su banco los números de PRISA y pidan que les permitan mantener esa deuda durante meses.










