
Orsted ha dado a conocer unos buenos resultados de 2025 y ha recibido aplauso bursátil, pues su cotización registra un alza del 1,33%. Una reacción bien distinta a la que tuvieron las buenas cifras presentadas por Vestas un día antes. En el caso de Orsted cabe referir que aún debe mejorar su rentabilidad, pero el pulso que ha tenido con el presidente de EEUU, Donald Trump, no ha lastrado su beneficio neto, que se ha disparado de 2 millones de euros a 424 millones.
Esta energética danesa es la mayor promotora mundial de eólica marina, una energía que no gusta nada a Trump, como se ha visto desde su vuelta a la Casa Blanca. Recuerden que el republicano suspendió nuevos contratos de arrendamiento de eólica marina y llegó a decir que era: “la energía más cara, sólo funciona con enormes subsidios gubernamentales, que ya no pagaremos”. El pasado agosto, al viajar a Escocia para reunirse con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, Trump insistió en que los molinos de viento en el mar “son un vergüenza, muy destructivos y malos para la gente”, son “monstruos feos” y han destrozado el paisaje europeo, y en que “es la peor forma de energía, la más cara”. Por si esto no bastara, pasó a la acción: vetó el proyecto Revolution Wind (el cual comparten Orsted y el fondo GIP -ahora propiedad de BlackRock-), pero sus dueños recurrieron a los tribunales… y les dieron la razón. Claro que hace poco más de un mes, la Administración Trump suspendió las obras de varios parques eólicos marinos (incluido Revolution Wund) de Orsted, GIP, Equinor, Dominion Energy e Iberdrola, alegando problemas de seguridad nacional porque podían interferir con las señales radar. Todas las afectadas han recurrido a los tribunales… y estos les han dado la razón, por lo que pueden reanudar las obras.
Orsted no sólo podrá reanudar las obras del proyecto Revolution Wind, sino también las de Sunrise Wind, gracias a la medida cautelar que le ha concedido el Tribunal de Distrito de los Estados de Unidos para el Distrito de Columbia el pasado día 2. Rasmus Errboe, presidente y CEO de la energética danesa, ha destacado que han “fortalecido nuestra base financiera y centrado nuestro negocio en la energía eólica marina, y ahora contamos con la flexibilidad financiera necesaria para aprovechar atractivas oportunidades de energía eólica marina en Europa y mercados selectos de Asia Pacífico”... y aún habrá que esperar para ver si eso incluye a España (donde el problema de la elevada profundidad de las aguas territoriales para proyectos con cimentación fija, obliga a apostar por la eólica marina flotante como alternativa)... o no. Asimismo, Errboe se ha mostrado “satisfecho con el buen progreso de nuestro programa de construcción eólica marina, que aumentará nuestra capacidad instalada de energía eólica marina a más de 18 gigavatios (GW) para finales de 2027”. De hecho, entre las cuatro prioridades de Orsted, la segunda es “cumplir con nuestra cartera de construcción de energía eólica marina de 8,1 GW, y hemos logrado un sólido progreso en nuestros seis proyectos de construcción que abarcan tres continentes”.
Vayamos a los resultados de 2025 de Orsted, donde no se ha detallado la evolución de ingresos. El beneficio bruto de explotación (ebitda), incluyendo nuevas asociaciones y cancelaciones, ha bajado un 30%, a unos 3.006 millones de euros, y sin incluirlos ha ascendido un 1%. Por su parte, el beneficio neto se ha disparado notablemente, al pasar de 2 millones a 424 millones. Además, ha referido su sólido rendimiento operativo y el auumento de la generación eólica marina en un 6%, a pesar de velocidades del viento inferiores a lo normal, gracias a mayores tasas de disponibilidad de sus parques eólicos marinos y al aumento gradual de la generación de Gode Wind 3 en Alemania.
Las inversiones brutas de Orsted han crecido un 28%, a 7.362 millones. Al mismo tiempo, las desinversiones se han reducido un 21%, a 1.659 millones, y ya ha completado las que planeaba para 2025 y 2026 antes de lo previsto y con más ingresos de los esperados, entre las operaciones se incluyen las ventas del 50% del parque eólico marino Hornsea 3, en Reino Unido; del 55% de los parques eólicos marinos Greater Changhua 2, en Taiwán; y del negocio terrestre europeo (el cual incluye proyectos de eólica terrestre, solar y almacenamiento en baterías, tanto operativos como en construcción y en desarrollo) al fondo Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) por 1.440 millones. Orsted ha incrementado su flujo de caja libre (+11%) y también ha bajado un 67% su deuda neta con intereses, a 2.541 millones.
La energética danesa apuesta por cuatro prioridades estratégicas. Primero, fortalecer su estructura de capital. Segundo, cumplir con su cartera de construcción de eólica marina. Tercero, asegurar un enfoque centrado y disciplinado en la asignación de capital, con énfasis estratégico en las oportunidades de energía eólica marina en Europa y mercados selectos de Asia-Pacífico. Y cuarta, mejorar su competitividad. También ha establecido una nueva estructura organizativa y ha adaptado su equipo ejecutivo para reflejar la cadena de valor completa de la energía eólica marina, incluyendo el desarrollo, la construcción y la generación. Además, recuerden que anunció unos 2.000 despidos el pasado octubre y hasta finales de 2027. De España, Orsted se marchó hace dos años, al igual que de otros países, lo que supuso 800 despidos.
Y por cierto, el aplauso bursátil ha sido mayor al conocerse que Orsted recuperará el reparto de dividendo este año: su cotización subía un 1,94% al mediodía.














