Jamie Dimon es el primer banquero del mundo, Dirige JPMorgan Chase, es decir, el primer banco de inversión del mundo, el John Pierpont Morgan -del que tanto se cachondeara el amigo Chesterton- el de al Gran Depresión de 1929... y también manda, por tanto, en el primer banco comercial norteamericano, el Chase Manhattan Bank.

Es decir, que el Morgan es el capo del primer banco al por mayor del mundo y del primer banco doméstico norteamericano. Encima, es presidente y Ceo de ambos y del conjunto... la repera.

Nada más iniciar su mandato como presidente de los Estados Unidos, Donald Trump abroncó  a Dimon, y con razón, porque JPMorgan Chase financiaba a los progresistas mientras bloqueaba a los conservadores. Los prestamistas también tienen ideología

Es el mismo banquero a quien, nada más subir al poder, en enero de 2025, abroncara Donald Trump, con toda razón, por actuar como terminales financieras del Nuevo Orden Mundial progresista. Es decir, por favorecer con sus créditos a los progres anticristianos mientras se negaban financiación a los conservadores (cristianos). El prestamista también tiene ideología o, lo que es peor, carece de ideología, de ideas y de principios..

Sí, lo dijo Trump en Davos y Dimon respondió con prudentísima moderación, negando la acusación directa pero no la raíz indirecta de la misma. Vamos, que según él prestaba sólo con criterios profesionales pero no era un entusiasta de la ciudad de Dios.

Pues bien, digo que este oráculo de la economía mundial se ha permitido el lujo de amenazar al nuevo primer ministro laborista británico, Andy Burnham, con no invertir en Londres si se atreve a colocar un impuesto especial a la banca.

Siempre delicado, Simón no chantajea, perdón presiona, como asegura Financial Times, al primer ministro sino a su ministro de Hacienda, John Healey, pero me temo que estemos hablando de lo mismo.

No creo que subir los impuestos solucione nada pero si realmente se necesitara, que se suban a las grandes compañías mientras se rebajan a las pequeñas

Por cierto, los que contribuyen a una buena economía, al menos de forma directa, son los empresarios y emprendedores, no los banqueros, que lo hacen de forma indirecta, a través de su financiación a los primeros. Para el ciudadano, la banca es imprescindible como sistema de pagos del país, pero esta es, ente todas las funciones de los bancos, la que menos gusta a los banqueros.

Volvamos a Dimon y vayamos al fondo de la cuestión: no creo que subir los impuestos solucione nada, más bien al contrario, pero si se necesita subirlos porque las cuentas no cuadren y no resulte muy complejo reducir el gasto público, que es lo que hay que hacer, que se suban los gravámenes a las grandes compañías y se bajen a las pequeñas.

a ver si nos entendemos de una vez: los bancos, al igual que los Estados, no son grandes porque sean bancos o porque sean públicos... son malos, sobre todo, porque son grandes y todo lo grande acaba por fagocitar a lo pequeño.