Moët Hennessy Louis Vuitton (LVMH) ha obtenido un beneficio neto atribuido de 5.697 millones de euros en el primer semestre del año, lo que supone que ni ha crecido ni ha caído. Por tanto, antiene estable sus ganancias respecto de la primera mitad del ejercicio anterior, según ha informado la multinacional, que destacó la sólidez de sus resultados en un entorno geopolítico y económico que siguió convulso, agravado por el conflicto en Oriente Próximo. 

Los ingresos sumaron hasta junio 38.644 millones de euros, un 3% por debajo de la cifra contabilizada un año antes, aunque un 2% superior en términos orgánicos, al excluir el efecto del tipo de cambio y las variaciones en el perímetro contable de la empresa. Según Bloomberg, estos resultados están ligeramente por debajo de lo esperado por parte de los analistas, sin embargo, el beneficio del primer semestre procedente de las operaciones superó las previsiones de la empresa. En el segundo trimestre, los ingresos del grupo francés fueron de 19.524 millones de euros, un 0,1% más que en el mismo periodo de 2025, aunque en la comparativa orgánica correspondió a un incremento interanual del 3% y hasta del 4% al excluir el impacto del conflicto en Oriente Próximo. A este conflicto hay que sumar que, tal y como analizaba Cristina Martín el sector del lujo no pasa por su mejor momento, sobre todo en sus mercados clave (China y EEUU), y en el descenso de su valor en bolsa. 

En concreto, la división de moda y marroquinería facturó 18.146 millones de euros en la primera mitad del año, un 5% menos, mientras que el negocio de vinos y licores aumentó un 0,4% sus ventas, hasta 2.598 millones. De su lado, el área de perfumes facturó un 4% menos, con 3.914 millones, aunque la de relojes y joyas elevó un 3% los ingresos, hasta 5.225 millones.

"LVMH demostró su solidez y su estrategia eficaz", ha declarado Bernard Arnault, presidente y consejero delegado de LVMH, destacando que el crecimiento acelerado en el segundo trimestre se debió en particular al éxito de los primeros diseños de Jonathan Anderson para Christian Dior. Además destacó la buena marcha de las nuevas tiendas de Louis Vuitton en Pekín y Seúl, y a las icónicas líneas de Tiffany y Bvlgari.

Pero quizás los resultados no son lo más importante en estos momentos para el grupo dueño de Givenchy, Louis Vuitton, Loewe, TAG Heuer, Tiffany & Co, Christian Dior, Moët & Chandon, Fendi, DKNY, Kenzo y Sephora, entre otras marcas y cadenas, que se creó en 1987, tras la fusión de la casa de modas Louis Vuitton y Moët Hennessy (fundada en 1971 y fruto de la fusión entre el fabricante de champán Moët & Chandon y el productor de coñac Hennessy). Sus fundadores fueron Alain Chevalier y Henry Racamier, pero hoy día está controlado por la familia Arnault, que controla el 48% del capital y el 64% de los derechos de voto a través del holding de inversiones Financière Agache. 

Bernard Arnault (76 años) se mantendrá al frente de LVMH como presidente y CEO, pues en la última Junta de Accionistas se elevó la edad límite para ocupar dichos cargos de 80 a 85 años. Este ingeniero de titulación, pero empresario de profesión, y hoy multimillonario, empezó su trayectoria profesional en la empresa familiar que dirigía su padre y se dedicaba a la construcción y las obras públicas en 1971. A partir de entonces, le convenció para dar un giro a la promoción inmobiliaria y más adelante, le sucedió y emigró a EEUU, donde fundó la empresa Ferinel. En mayo de 1978, tras su gran interés por la marca textil Christian Dior, se vio obligado a comprar en su totalidad a su dueño, el grupo Boussac, pero después lo reestructuró y se quedó sólo con lo que le interesaba, llegando a recuperar la división de perfumería que el grupo Boussac había escindido años antes. En octubre de 1987, Arnault entró en el capital de LVMH, meses después de la fusión de Louis Vuitton y Moët Hennessy, y más adelante, el entonces presidente ejecutivo, Henry Recamier, y los accionistas le pidieron elevar su participación, él aceptó… y llegó a lanzar una OPA para hacerse con el control y convertirse en el primer accionista. Desde entonces, fue acometiendo compras de diversas marcas y expandiendo LVMH hasta convertirse en una de las empresas con más capitalización de Francia (vale en bolsa unos 243.800 millones) y Bernard Arnault ha pasado a figurar en el ranking de multimillonarios mundiales.

Y el propio Arnault es el que ha tenido que pronunciarse sobre la gran polémica desatada por el diario Le Monde, que apuntaba a una supuesta disputa familiar por la sucesión de su conglomerado empresarial. El hombre más rico de Europa usaba por vez primera su cuenta en X para agradecer los mensajes recibidos tras su carta abierta al medio. 

Que al menos sirva para algo: para ahorrar energías a todos aquellos que apuestan por una ruptura familiar para vender periódicos. Tendrán que esperar mucho tiempo”, zanjaba Arnault. “El lujo es uno de los pocos sectores que piensa en términos de generaciones en lugar de trimestres”, escribió, defendiendo que sus cinco hijos participan en la empresa y tienen puestos de responsabilidad en la misma, rechazando por completo los rumores de crisis en el clan.