La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz, ha participado en la apertura de la cuarta jornada del Forbes Economic Summit, donde ha analizado los retos que plantea el envejecimiento de la población para la economía y las finanzas públicas y subrayó la necesidad de anticiparse a estas presiones mediante una planificación fiscal de medio plazo.

Durante su intervención, centrada en la relación entre longevidad, bienestar y sostenibilidad, Olóndriz señaló que España tendrá en las próximas décadas una población "más numerosa, pero también más envejecida". Según las proyecciones de la AIReF, la población aumentará desde los 49 millones de personas en 2025 hasta casi 53 millones en 2050, fundamentalmente por la inmigración. Al mismo tiempo, la esperanza de vida seguirá aumentando y la fecundidad se mantendrá en niveles reducidos, lo que elevará la tasa de dependencia desde aproximadamente el 30% actual hasta casi el 40% en 2050.

La presidenta indicó que esta transformación demográfica tendrá consecuencias sobre la capacidad de crecimiento de la economía y las finanzas públicas. La población en edad de trabajar continuará aumentando hasta la mitad de la próxima década, momento en el que comenzará a descender. En este contexto, aproximadamente un tercio del crecimiento futuro procedería del aumento de la participación laboral, la reducción del desempleo y el crecimiento de la población, mientras que los otros dos tercios tendrían que proceder de la productividad.

Y todos estos hechos tendrán una repercusión directa en las pensiones, en concreto, en su gasto, más años de prestaciones y cada vez más gente que cobra y menos que trabaja. Traducido: habrá una presión sin precedentes sobre el gasto. Olóndriz ha demostrado esto con datos: "En 2050 habrá seis millones más de pensiones y hay que ver cómo se mantiene eso; pasará del 13% del PIB al 16% o incluso más".

Ha precisado que el gasto en pensiones crecerá por encima del 4% anual hasta 2045 debido a la revalorización con el IPC, el aumento del número de perceptores y el 'efecto sustitución', dado que "las nuevas pensiones tienen una cuantía superior a las que causan baja". En este punto, Olóndriz ha lanzado una clara advertencia sobre la lectura de las normas actuales: "Una cosa es comprobar que una regla numérica formalmente se cumple, y es el caso, y otra cosa distinta es preguntarnos si el conjunto de las finanzas públicas será sostenible". No es baladí esta declaración, siendo un dardo al Gobierno, que insiste que, sobre el papel, el sistema es sostenible, cuando la realidad es bien distinta.

Y ahí continúa la AIReF, que proyecta que los ingresos de las Administraciones Públicas alcanzarán el 45% del PIB en 2050, pero el peso de los gastos saltará hasta el 52%. Esta dinámica estructural de ingresos y gastos provocará "un aumento de la deuda". Ya saben que Sánchez tira con pólvora del rey gracias a la deuda, él piensa que no se paga y que es ilimitada, pero la pagamos entre todos y cada vez a mayor precio.

De hecho, la institución advierte de que la deuda pública, hoy instalada en el 100% del PIB, experimentará a partir de mediados de los años 30 una escalada constante por la presión del envejecimiento, hasta tocar el 123% en 2050. "El gasto en pensiones se financia con transferencias que alcanzarán alrededor del 3% del PIB; eso quiere decir que habrá menos recursos para financiar otras políticas o será necesario aumentar el endeudamiento", ha resumido.